La religión es la cultura de la fe, la ciencia lo es de la duda.

Richard Feynman, físico estadounidense (1918-1988)

domingo, 12 de agosto de 2018

‘Musicando’ el cerebro

Ya sé que el título resulta algo vago y turbador, ¿qué es eso de ‘musicar’ el cerebro?, pero ha de saber que por muy extraño que les resulte, es así.
Lo sé porque leí hace un tiempo que investigadores del Grupo de Modelado y Realidad Virtual de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), en colaboración con otros científicos del Centro de Tecnología Biomédica (CSIC-UPM), y junto a músicos y profesionales del Conservatorio Profesional de Alicante, han puesto música al cerebro por decirlo de forma breve. Como lo lee.
Para ello, con el profesor de la URJC y músico Pablo Toharia al frente, han desarrollado una especie de partitura musical de las neuronas, un tipo de células nerviosas de las que sabemos que nuestro cerebro es capaz de producir cerca de 1400 nuevas cada día.
Bien, eso es sabido, pero que a partir de ellas se pueda generar música y que ésta además se pueda escuchar, eso ya no es tan sabido, aunque no por ello es menos cierto. Y si es así ¿cómo lo han hecho? Pues por lo que tengo visto, con bastante imaginación. Verán.
Espinas dendríticas, música y medicina
Han representado en dicha partitura la morfología (volumen y longitud) de las espinas dendríticas -microscópicas protuberancias que se encuentran a lo largo de las dendritas o ramificaciones de las neuronas, por ponerles un ejemplo próximo serían como las espinas en el tallo de una rosa-, que es donde tienen lugar tanto la recepción de los estímulos nerviosos como el intercambio de información.
Unas espinas cuyo tamaño guarda relación con la sinapsis o mecanismo de comunicación entre dos o más neuronas y por el que se produce la transmisión de información entre ellas.
Y en esta representación musical de la morfología de las dendritas, pentagrama para entendernos, los investigadores han descubierto que la actividad neuronal de los humanos, o al menos una parte de ella, viene a ser como un compás de cuatro por cuatro y un buen montón de semicorcheas intercaladas con no pocos silencios que, ojo, tienen su importancia científica y musical.
Así que ya ven, música y neurología  en una misma frase. Arte y Ciencia de la mano una vez más. Quizás un remiendo más para ese “siete” de nuestro tejido cultural que, pronto hará sesenta (60) años, alguien denominó con  la afortunada expresión de ‘Las dos culturas’. Me refiero al físico y novelista inglés C. P. Snow (1905-1980) y al estereotipo cultural contemporáneo de su conferencia de 1959.
Pero volviendo a lo que nos trae, la partitura neuronal, la verdad es que desde el punto de vista estrictamente musical, la “sinfonía cerebral”, anda muy lejos de poder competir con la belleza de cualquiera de las creadas por Mozart, Bach o Beethoven por ponerles solo unos ejemplos.
Y es que por su ‘peculiaridad morfológica’, esta composición resulta de difícil escucha musical. Aunque como contrapartida, a cambio, y razón por la que aparece en este negro sobre blanco, nos ofrece novedosas posibilidades científicas. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.



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