La ciencia no sabe de países, porque el conocimiento pertenece
a la humanidad y es la antorcha que ilumina el mundo.

Louis Pasteur, científico francés (1822-1895)

viernes, 10 de agosto de 2018

‘Johnny Guitar’. Un guion excepcional


(Continuación) También dicen los sabedores del amor que una relación entra en una dimensión de calidad, cuando los miembros de la pareja acuerdan ese compromiso a pesar de las dificultades.
Y lo hacen tomando riesgos, aceptando costes y asumiendo renuncias, todo en pos de un éxito que no tiene tanto que ver con la pasión y la fidelidad, como con el tiempo y la comunicación. El mismo tiempo que encontremos para estar con el compañero, para dedicárselo a él, y la misma comunicación para entenderlo y así adaptarnos mejor.
Éstos son los atributos que predicen con más fiabilidad el éxito de una pareja, o al menos eso dicen, y que precisamente, al parecer, no son los que tuvieron en su primera relación Vienna y Johnny, los amantes de la película.
Los mismos que en esta segunda oportunidad que les da la vida, se esfuerzan desesperadamente por conseguir y es que ‘Johnny Guitar’ no es más que el descarnado reencuentro de dos seres destinados a amarse.
“Miénteme”, le pide Johnny
No se la voy a contar pero no me resisto a reproducirles un diálogo entre los amantes. Se trata de una atípica declaración de amor, pero declaración en toda regla al fin y al cabo, y de una intensidad memorable por la que no parece haber pasado el tiempo. Quizás porque en ella, la mentira es verdad y la verdad mentira. Disfruten. 
Johnny: ¿A cuántos hombres has olvidado?
Vienna: A tantas como mujeres tú recuerdas.
J: ¡No te vayas!
V: No me he movido.
J: Dime algo agradable.
V: Claro ¿qué quieres que te diga?
J: Miénteme. Dime que me has esperado todos estos años. Dímelo. 

V: Te he esperado todos estos años.
J: Dime que habrías muerto si yo no hubiese vuelto.
V: Habría muerto si tú no hubieses vuelto.
J: Dime que aún me quieres como yo te quiero.
V: Aún te quiero como me quieres tú.
J: Gracias (bebe). Muchas gracias.
Coincidirán conmigo en que la esgrima dialéctica entre ambos es antológica, y refleja a la perfección un amor más allá del tiempo, el rencor y el olvido. Este amor de película es eterno, pasional, íntimo y comprometido, como quien dice, con todos los avíos de las cosas del auténtico querer. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.





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