(Continuación) Claro que también soy de los que piensan que el francés Flaubert nunca dijo aquello de “Madame Bovary soy yo”, todo apunta a que es falsa de toda falsedad, pero esa es otra historia que habrá que contar en mejor ocasión.
Porque esta, hasta
aquí llega la nota cultureta química, la acabo presentándole mis disculpas, no me
atrevo a pedírsela, por la deriva profesional, el sesgo formativo y la
ignorancia, siempre tan osada.
Edad de
Plata del Arte español. Modernidad, apertura
y conexión
Si
duda esta edad argentífera fue algo más que un fenómeno artístico, un periodo
de excepcional florecimiento que abarcó diferentes disciplinas: música, cine,
pintura, escultura, teatro, filosofía, periodismo, arquitectura, literatura o
tauromaquia entre otras.
Todo ello como fruto de un proceso de modernización que partiendo de una minoría innovadora desarrolla un singular período de reencuentro cultural con Europa tras varios siglos de aislamiento, que poco a poco va contagiando al resto de la sociedad durante el primer tercio del siglo XX.
Y lo hace a pesar de las crisis políticas y sociales, adoptando las
vanguardias europeas que pronto se manifiestan en aspectos como: el auge del ‘sport’;
el excursionismo; el automóvil; el nuevo modelo de hombre y mujer; la
valoración positiva de lo juvenil, lo lúdico y lo moderno; la pasión por el
cinematógrafo y la radio; el éxito de los ballets rusos, el tango argentino, el
cabaret o el music-hall…
Edad de Plata del Arte
español. Visibilidad
La expresión Edad de Plata remite por tanto a un periodo en el que
conviven, con fuerte presencia pública además, artistas tradicionalmente
estudiados en compartimentos estancos, e incluye no solo a quienes destacaron
en el terreno de las letras sino también de las artes plásticas, la música, el
pensamiento, la educación o de la
ciencia.
De ello es un buen ejemplo un “gato” multidisciplinar que es precursor y puente de este periodo, una figura de transición intersecular que destacó no solo como dramaturgo, sino como matemático, físico, ingeniero y ministro.
Es
más, se trata del primer español en ganar un nobel, nada menos que el Premio
Nobel de Literatura en 1904 concedido a José Echegaray quien, con su
prestigio intelectual, inauguró el gran momento
cultural del país.
Un imperdible que encarna de alguna forma el espíritu de renovación
científica y racional que, también, definiría a este periodo estando considerado
como el gran matemático español del siglo decimonónico. “Para la matemática
española, el siglo XIX comienza en 1865 y comienza con Echegaray”, Julio
Rey Pastor. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.




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