lunes, 21 de septiembre de 2026

Edad de Plata de la Ciencia en España (XII)

(Continuación) Claro que también soy de los que piensan que el francés Flaubert nunca dijo aquello de “Madame Bovary soy yo”, todo apunta a que es falsa de toda falsedad, pero esa es otra historia que habrá que contar en mejor ocasión.

Porque esta, hasta aquí llega la nota cultureta química, la acabo presentándole mis disculpas, no me atrevo a pedírsela, por la deriva profesional, el sesgo formativo y la ignorancia, siempre tan osada.

Edad de Plata del Arte español. Modernidad, apertura y conexión

Si duda esta edad argentífera fue algo más que un fenómeno artístico, un periodo de excepcional florecimiento que abarcó diferentes disciplinas: música, cine, pintura, escultura, teatro, filosofía, periodismo, arquitectura, literatura o tauromaquia entre otras.

Todo ello como fruto de un proceso de modernización que partiendo de una minoría innovadora desarrolla un singular período de reencuentro cultural con Europa tras varios siglos de aislamiento, que poco a poco va contagiando al resto de la sociedad durante el primer tercio del siglo XX.

Y lo hace a pesar de las crisis políticas y sociales, adoptando las vanguardias europeas que pronto se manifiestan en aspectos como: el auge del ‘sport’; el excursionismo; el automóvil; el nuevo modelo de hombre y mujer; la valoración positiva de lo juvenil, lo lúdico y lo moderno; la pasión por el cinematógrafo y la radio; el éxito de los ballets rusos, el tango argentino, el cabaret o el music-hall…

Edad de Plata del Arte español. Visibilidad

La expresión Edad de Plata remite por tanto a un periodo en el que conviven, con fuerte presencia pública además, artistas tradicionalmente estudiados en compartimentos estancos, e incluye no solo a quienes destacaron en el terreno de las letras sino también de las artes plásticas, la música, el pensamiento, la educación o de la ciencia.

De ello es un buen ejemplo un “gato” multidisciplinar que es precursor y puente de este periodo, una figura de transición intersecular que destacó no solo como dramaturgo, sino como matemático, físico, ingeniero y ministro.

Es más, se trata del primer español en ganar un nobel, nada menos que el Premio Nobel de Literatura en 1904 concedido a José Echegaray quien, con su prestigio intelectual, inauguró el gran momento cultural del país.

Un imperdible que encarna de alguna forma el espíritu de renovación científica y racional que, también, definiría a este periodo estando considerado como el gran matemático español del siglo decimonónico. “Para la matemática española, el siglo XIX comienza en 1865 y comienza con Echegaray”, Julio Rey Pastor. (Continuará)

[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.

 


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