(Continuación) De hecho, esta temporada, siguiendo la nomenclatura internacional en la que se van alternando nombres masculinos y femeninos ¿paridad de género “tormentero”?, ya se han utilizado Arthur, Bertha y Cristobal y, sencillamente, ahora tocaba Dolly. Así que se trata, sólo, de una insólita coincidencia, de un guiño del destino, y es que a veces estas cosas pasan.
Por si le interesa, y para evitar nuevos
mitos urbanos, le adelanto que tras Dolly vendrán Edouard, Fay,
Gonzalo, Hanna e Isaias. Advertido queda, como avisado está
de que el meteorológico es tan solo el último de los nexos temporales de Dolly
con el mundo científico, pues también su filantropía se vincula al sector sanitario.
Donaciones a hospitales y respaldo a campañas
sanitarias
Siguiendo en este Año del Señor, pero pasando al mundo sanitario y retrocediendo unos meses, el pasado febrero de 2026 el Hospital Infantil del Este de Tennessee, en Knoxville, pasaba a denominarse Hospital Infantil Dolly Parton tras una generosa donación cuyo monto no fue revelado.
Desconocido a nivel público, pero evidentemente
bastante suficiente se emplea en financiar un nuevo programa tanto de
residencia pediátrica como de telemedicina rural y la consiguiente contratación
de especialistas. Una magnífica noticia sin duda a la que hay que añadir su implicación
en las campañas de vacunación.
Un respaldo que tuvo una dimensión pública. A comienzos
de la tercera década del siglo, en concreto en marzo de 2021, Parton se
filmó mientras recibía una dosis en Vanderbilt animando a otros a hacer lo mismo.
Poco después reescribía la letra de su canción ‘Jolene’ que ahora sonaba:
“vacuna, vacuna, vacuna, vacuna, te lo ruego, por favor, no lo dudes”.
Según la prestigiosa revista científica Nature su gesto supuso toda “una promoción de la vacunación”, “un soplo de esperanza”, porque ayudó a tranquilizar a muchas personas al mostrarles que vacunarse era lo mejor para ellas y sus familias.
A su manera la artista creó “un
vínculo entre la salud pública y la gente común” proyectando algo de luz sobre la
oscuridad del negacionismo de las vacunas, ya sabe, ese rechazo pseudocientífico infundado a la vacunación.
Y como todos basado en mitos (desacreditados), ignorancia,
desinformación y la negación de la evidencia científica sobre su seguridad y
eficacia; una desconfianza hacia las instituciones gubernamentales, la
industria farmacéutica o la ciencia médica. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.




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