(Continuación) Seguimos con estos galardones un año más, aunque esta vez algo espacio-temporal ha cambiado pues se entregaron en Zúrich, Suiza, Europa, en vez de en Estados Unidos y tuvo lugar el pasado jueves 3 de septiembre en vez del clásico 18 septembrino, que este año ha caído en viernes.
Premio
Ig Nobel del olfato o del olor de los hijos
Ha ido a parar a los investigadores Ilona Croy, Tomasz
Frackowiak, Thomas Hummel y Agnieszka Sorokowska de Polonia, Alemania, Suecia
por “reunir pruebas de que los bebés huelen de maravilla a sus padres, pero los
adolescentes ya no tanto” ¿Cuestión de hormonas?
Se trata de un estudio mediante cuestionario realizado a
una muestra polaca constituida por 235 padres en la que se les pedía completaran
ítems sobre la edad de los niños y la valoración de su olor corporal. Los
resultados ya los sabe, poca sorpresa.
Incluso los pequeños “incontinentes” tienen un olor ideal que los padres pueden reconocer y disfrutar, sabemos que activa los centros de recompensa del cerebro y se cree que contribuye al vínculo entre padres e hijos.
Una opinión que va cambiando conforme se aproximan a la
pubertad y una consiguiente disminución de dicha preferencia que, en el caso de
las niñas tiene lugar incluso antes coincidiendo con la adrenarquía,
producción de hormonas sexuales a los 6-9 años, y la gonadarquía, cuando
maduran las gónadas y se vuelven fértiles, procesos que ocurren antes que en
los niños.
A partir de ahí, en ambos sexos y para algunos padres, la cosa cambia y los adolescentes empiezan a ser más bien un “apestoso” cóctel de hormonas y sudor. Malditas hormonas.
Premio
Ig Nobel de la Paz, o la preferencia por amigos algo despiadados
Otorgado al equipo formado por Jaimie Arona Krems,
Rebecka Hahnel-Peeters, Laureon Merrie, Keelah Williams y Daniel Sznycer de Estados
Unidos, Argentina y Australia por la demostración empírica de que valoramos a aquellos
amigos que se muestran despiadados con las personas que no nos caen bien.
Un rasgo, estará conmigo, algo sorprendente pues lo
esperable es que deseemos tener amigos amables, serviciales, generosos y, en
general, buenas personas, que también, no digo que no; pero es que, al mismo
tiempo, los resultados muestran que también esperamos de ellos que sean malevos
con quienes no nos gustan, que nos muestren una lealtad feroz.
¿Qué cómo es posible esto?, ¿qué si se pueden reconciliar
ambos sentimientos? pues lo ignoro, pero la cuestión es que de estos mimbres
estamos hechos los humanos. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.




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