Una vez más, como las becquerianas y oscuras golondrinas que vuelven en el balcón sus nidos a colgar, están entre nosotros estos descacharrantes premios fundados en 1991; esa parodia amable de los Premios Nobel que galardonan cada año, y desde entonces, los hallazgos más extraños y curiosos de la ciencia.
Unos “logros que primero hacen reír a la gente y luego
la hacen pensar”, magnífico lema que no ha cambiado con el paso del tiempo y,
por desgracia, una afirmación que no podemos decir para lo concerniente al
lugar de la entrega que, ese, sí lo ha hecho.
De Cambridge a Zurich
Y así, el pasado 3 de
septiembre, la 36ª Ceremonia Anual del Premio Ig Nobel no tuvo
lugar en las habituales instalaciones estadounidenses, sino que se
trasladó al suizo auditorio ETH de Zúrich, un cambio histórico para estos
premios, se trasladan nada menos que de continente.
El motivo no es otro que el actual clima político reinante en los Estados Unidos, “malos tiempos para la lírica” que dijo el dramaturgo y poeta alemán, tan malos que podrían, como poco, complicar la asistencia de algunas de las personas invitadas.
Algo que no sería nuevo pues ya sucedió en 2025 cuando cuatro
de los diez ganadores optaron por no acudir a la ceremonia; cómo no verían la situación de insegura entonces y que,
por cierto, no ha mejorado sino más bien todo lo contrario.
De hecho, la propia organización, consciente de la
inseguridad y las trabas migratorias con la que podrían encontrar algunos
invitados, ha declarado “No podemos, en buena conciencia, pedir a los nuevos
ganadores, ni a los periodistas internacionales que cubren el evento, que
viajen a Estados Unidos este año”.
Futuro
próximo y presente
En lo que respecta a su futuro más o menos previsible está anunciada la celebración de una versión reducida de la gala el próximo 24 de septiembre en Cambridge para aquellos que echen de menos el formato original.
Y se piensa que se siga celebrando en una ciudad europea cada
año de modo que la ceremonia del que viene tendrá lugar en Amberes, Flandes, y en
2028 los Ig Nobel volverán a Zúrich como ocurrirá cada año par a partir
de entonces. El tiempo dirá.
En este sentido Marc Abrahams, maestro de
ceremonias, editor de la revista The Annals of Improbable Research, y fundador de los Ig Nobel, ha manifestado “será
un poco como el Festival de Eurovisión con base en Europa”. Vamos que como en
el primaveral poema del sevillano el contraste está servido, ‘ésas... ¡no
volverán!’ (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.




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