Como se imaginará, en esta supuesta tribuna divulgadora y científica, no voy a entrar en detalles sobre la inconmensurable figura artística de quien está considerada “reina del country”, compositora de más de 3000 canciones, ganadora de 11 premios Grammy y un largo, largo, etcétera de reconocimientos a su profesionalidad que resultaría prolijo e improcedente referir aquí, no en vano hablamos de la estadounidense Dolly Rebecca Parton (1946-2026).
Tampoco iterar, por prescindible, el lógico y global
eco social que ha tenido su muerte acaecida el pasado 25 de agosto de 2026, pues
no han sido pocas, y magníficas por otro lado, las referencias habidas durante estos
días en, prácticamente, todos los medios de comunicación y redes sociales.
Motivos enrocados
No, no van en esa dirección mis pretensiones de hoy porque resulta evidente y es bien conocido de (casi) todos que su peculiar voz recorrió escenarios de todo el mundo durante más de cinco décadas, como reconocida lo es también su innovadora faceta musical.
Lo que no lo resulta tanto es el impacto y la huella
que otras de sus actividades dejaron en la sociedad, muchas de ellas relacionadas
de una forma u otra con las ciencias, entre ellas y por citar algunas: meteorología,
medicina, educación o genética.
Un considerable legado a considerar el suyo y, por desgracia,
algo “olvidadito” cuando no ignorado; una circunstancia a la que intentaremos poner
remedio desde estos blogueros predios, empezando por el final y relacionada con
la meteorología.
El bulo de la tormenta tropical ‘Dolly’, 2026
Quizás se trate de un buen indicador de las dimensiones que ha tenido el eco de la muerte de la octogenaria cantante country, el reciente desmentido que se ha visto obligada a difundir la misma Organización Meteorológica Mundial, con relación a un bulo sobre la última tormenta en el Atlántico central.Una especie de puestas de puntos sobre las íes no acerca de su existencia -se formó el último jueves
de agosto y es la cuarta (4.ª) de la temporada de huracanes de este año-, sino a
que su nombre se deba a un supuesto homenaje a la artista, coincidiendo con su fallecimiento.
Nada más lejos de la realidad, la coincidencia eponímica entre la muerte de la artista
y la tormenta tropical.
Los científicos se han apresurado a desmentir que se
trate de algún tipo de distinción hacia ella, recordando que la lista de
nombres por orden alfabético está establecida por el Centro Nacional de
Huracanes (NHC) con mucha antelación. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.




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