viernes, 19 de febrero de 2021

¿Cómo ve el vaso, medio lleno o medio vacío? (1)

Seguro que conoce la pregunta del titular de haberla visto y oído por ahí en más de una ocasión. Un claro ejemplo de figura retórica de pensamiento que, como cualquier otra, expresa una realidad o un concepto mediante otra realidad o concepto diferentes con los que, sin embargo, guarda cierta relación de semejanza y establece incluso una analogía.

Sirva de botón de muestra conceptual ‘la primavera de la vida’ como una metáfora de la juventud y, del otro, la de ‘¿Cómo ve el vaso, medio lleno o medio vacío?’. Una expresión popular con la que presentamos dos posibilidades que guardan relación con sendas visiones enfrentadas de la realidad: la del vaso medio lleno, asociada a una visión positiva; y la del vaso medio vacío, asociada a una negativa.

Dicho de otra manera, una visión binaria por la que se puede clasificar a las personas según la respuesta que den: bien como optimistas o bien como pesimistas, pero, sin posibilidad de un estado intermedio.

Metáfora excluyente.

En su primera parte el planteamiento del ejercicio consiste en mostrar a una persona un vaso transparente con agua hasta su mitad y preguntarle cómo lo ve, si medio lleno o medio vacío. Hasta aquí sin problemas. Estos empiezan cuando, y aunque ambas respuestas son correctas, en función de cuál sea ésta, se valora al individuo de una forma u otra, al ser indicativa de aquello a lo que él da más importancia: a lo que ya tiene o a lo que cree que le falta. Es decir, la personificación del optimismo y el pesimismo.

Un experimento, supuestamente utilizado para valorar la actitud de las personas ante los acontecimientos de la vida y también determinar algunos rasgos de su personalidad que, si se fija bien, sólo está basado en la visión y perspectiva que tenga acerca del estado de la capacidad del vaso. No sé, pero dicho así no me encaja, me parece un tiro por elevación que me suena a falacia, a milonga seudocientífica próxima al fraudulento negocio de la motivación. Ya sabe.

Pensamiento positivo.

Ese tenderete económico basado en las premisas seudopsicológicas de la cultura del pensamiento positivo que -a determinadas mentes ignaras, necesitadas y crédulas- posibilita abordar problemas de cierto calado intelectual, de una manera excesivamente rápida y superficial.

Una circunstancia que para el ganapán de turno, si anda listo, siempre resulta rentable pues los contenidos de tipo motivacional suelen funcionar bien, al resultar fácil de convertir en productos de mercado donde prima el espectáculo y la sentimentalidad vacía. Sirvan de ejemplo la mayoría de los inefables libros de autoayuda, en realidad panfletos de autoexplotación. (Continuará)

[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.


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