El error es la regla, la verdad es el accidente del error.

George Duhamel, escritor y poeta francés (1884-1966)

domingo, 4 de septiembre de 2016

La saliva de los camaleones (1)

Y más en concreto de su saliva, por lo que volvamos a lo que nos trae, el camaleón.

Ese depredador oportunista que permanece la mayoría del tiempo inmóvil y casi invisible a sus presas, que van desde las hormigas hasta las lagartijas.

Él es el objetivo central y único del segundo de los sucedidos que les mencionaba al comienzo.

De su viscosa saliva
Aunque se la cuento ahora recién estrenado septiembre - noveno o nono mes del año, a pesar de llevar el nombre de séptimo, cosas del calendario juliano-, fue a comienzos del verano, allá por finales de junio, cuando tuve conocimiento de esta noticia científica.

Su titular enfatizaba que era la saliva de este animal, o bien dicho la alta viscosidad de su saliva, la responsable de que pudiera capturar presas tan grandes.

Han de saber que los camaleones pueden llegar a atrapar, sólo con la lengua, presas de hasta un tercio (1/3) de su propia masa. Lo que es realmente sorprendente desde el punto de vista biomecánico, si bien no es nuevo.

En principio esta proeza física era bastante conocida por los científicos desde hace tiempo.

Ya saben que una vez que una presa se pone a su alcance su lengua actúa como un proyectil que sale disparado, y con dicho movimiento la captura.

Y lo hace además a una distancia respetable. Se estima que la lengua se puede alargar hasta un tamaño que duplique (2) la longitud de su propio cuerpo. Un auténtico prodigio elástico.

Pero lo que no estaba del todo explicado en este asunto camaleónico, es el mecanismo por el que este órgano muscular consigue adherirse a sus presas.

Por lo que tengo leído hasta ahora, se mantenía una hipótesis mecánica según la cual, tras entrar en contacto, se producía un proceso de aspiración favorecido por las superficies rugosas tanto de la piel de la presa como de la lengua del camaleón, seguido de un movimiento retráctil de ésta.

Sin embargo esta hipótesis, hace unas semanas, ha sido sustituida por otra de naturaleza química.

Nature Physics
Un equipo de científicos belgas y franceses liderado por Pascal Damman (1964), investigador de la Universidad de Mons (Bélgica), afirma haber demostrado que las propiedades adherentes de la saliva del camaleón, bastarían por sí solas para capturar a sus presas.

Publicado en Nature Physics, el trabajo confirma cuantitativamente que la pegajosa mucosidad secretada en la ventosa de la lengua del camaleón, es más que suficiente para que la presa se adhiera a ella.

Incluso cuantifican la viscosidad de la mucosidad camaleónica comparándola con la saliva humana. Los análisis químicos que se le han realizado demuestran que resulta ser nada menos que, cuatrocientas (400) veces más viscosas.

Un altísimo valor que le hace comportarse como un extraordinario “pegamento” lo que, unido a la gran superficie de contacto entre presa y lengua del camaleón, explicarían su enorme capacidad para capturar grandes presas.

De la viscosidad
De los jóvenes tiempos bachilleres recordar con respecto al término viscosidad lo siguiente.

Uno. Desde el campo de la ciencia popular dicha voz nos habla de la consistencia espesa y pegajosa de una cosa. (Continuará)



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