La ciencia son hechos y de la misma manera que las casas están
hechas de piedras, la ciencia está hecha de hechos. Pero un montón de piedras
no es una casa y una colección de hechos no es necesariamente ciencia.

Henri Poincaré (1854-1912), filósofo y científico francés

lunes, 19 de septiembre de 2016

De la canícula. Origen y significado (1)

Por canícula nos referimos a ese período de tiempo que desde el punto de vista estadístico, resulta ser el más caluroso del año, o sea el antiguo estío romano, que es como decir una parte del actual verano.

Son aquellos días en los que la temperatura alcanza los valores más altos y en España, por ponerles un ejemplo, abarca temporalmente según el lugar, más o menos del 15 de julio al 15 de agosto.

¿De dónde viene el nombre canícula?
Pues procede de la conjunción de dos campos del conocimiento humano, uno el de la etimología y el otro el de la astrología / astronomía, que no siempre estuvieron alejadas como ahora.

Y naturalmente de la enorme curiosidad, capacidad de observación y cierta lógica que el hombre como animal racional tiene.

Resulta que hace siglos nuestros antepasados observaron que esos días tan calurosos coincidían con la aparición en el cielo de la constelación Canis Maior, llamada así por tener forma de perro

Una constelación en la que se encuentra la estrella Sirio, conocida como “la abrasadora” y la más brillante quizás que se pueda ver desde nuestro planeta durante el verano. Me refiero en el hemisferio norte.

Y claro ataron cabos.

Dado que esos días tan calurosos coincidían por aquél entonces con la aparición de la brillante estrella, pensaron que era debido a que al calor del Sol se le sumaba el de Sirio, y como la constelación que tenían en el cielo era la Canis maior, a esos días lo llamaron los de la Canícula, que significa “perrita”. Lógico.

Unos días cuya sensación térmica era de lo más agobiante y a los que se referían como “un día de perros”. Claro que eso era antes.

Hoy en día ni la expresión “un día de perros” significa eso, un día sofocante de calor. Ni la constelación perruna con su brillante estrella Sirio, aparece en nuestro cielo entre julio y agosto.

Y es que todo cambia.

Como nos dejó dicho el astrónomo y divulgador estadounidense Carl Sagan (1934-1996), veinte años ya de su fallecimiento: “En el Cosmos no hay lugar que esté a salvo del cambio”. Y por lo que sabemos hasta ahora no estaba equivocado. (Continuará)



1 comentario :

Manuel Méndez dijo...

Muy esclarecedora esta serie de entradas. Enhorabuena en general por el blog