Un organismo se alimenta de entropía negativa.

Erwin Schrödinger, físico austríaco (1887-1961)

jueves, 14 de junio de 2018

Parideras y temporada de toros

Les decía de dichos aspectos que eran factores a tener en cuenta pues ayudan a comprender el concepto de año ganadero, su relación con el guarismo o la circunstancia de una lidia correcta de las reses. Empezaremos por la última.
¿Cuándo arranca la temporada taurina en España?
Con permiso de las madrileñas Ajalvir (finales de enero) y Valdemorillo (primeros de febrero), hasta donde sé y es sólo mi opinión, para el grueso de aficionados la temporada taurina en España se puede decir que arranca en la pacense Olivenza (primeros de marzo). Pero ya les digo, no son nada más que mi opinión y grado de conocimiento y, como podrán decir ustedes con toda razón, quién es uno para opinar sabiendo sólo lo que sé.
En cualquier caso, y a los intereses que nos traen a ustedes y a un servidor de ustedes a esta tribuna, la temporada viene a durar un semestre largo, para finalizar allá por el mes de octubre con la Feria del Pilar de Zaragoza. Desde cuyo coso los toreros ponen rumbo hacia el otro lado del charco, para completar la campaña en tierras americanas. Es una forma de hablar por supuesto, pero dicho como sea, esos son los meses en los que tienen lugar los festejos taurinos en España.
Y como ya hemos enrocado, las reses que se lidian en ellos han de cumplir con lo que dicta la ley respecto a su edad expresada en años, y que deducimos del guarismo que a su vez deriva del año ganadero en el que nace el animal, es decir mes y año natural. De ahí que los ganaderos planifiquen las parideras, según la localidad donde pacen los animales. 
Planificación de las parideras
O lo que es lo mismo, del tiempo que transcurre desde que nace el primer becerro de una camada hasta que nace el último, y que se ajusta más a los años ganaderos (1 de julio de un año hasta 30 de junio del año siguiente) que a los años naturales (de 1 enero a 31 diciembre).
Unas parideras que lógicamente se hacen coincidir lo más posible, con aquellas épocas del año en las que existe mayor abundancia de recursos naturales en el campo para la alimentación de madres y crías, y se dan las condiciones ambientales más favorables.
 Así que cada ganadero tiene una planificación distinta para las cubriciones que, dado que las vacas tienen una preñez o tiempo de gestación de poco más de nueve meses (alrededor de 280 días pues está en función de la raza y edad de la vaca, y del tamaño del ternero gestado), hacen que sean los meses de invierno aquellos en los que se producen el mayor número de nacimientos. Unas cubriciones que, normalmente, se realizan por monta natural, durante un periodo de tiempo determinado y en un cercado en el que un semental convive con un lote de vacas. Y la idea con las que se llevan a cabo ya se la adelantaba. No es otra que el campo tenga pasto abundante para alimentar a la madre y al recental durante la crianza.
De forma que en el sur peninsular, en Andalucía, las crías más prematuras nacen a primeros de septiembre y las más tardías a principios de mayo, pues los toros se echan a las vacas entre el 1 de enero y San Juan (24 de junio). Mientras que en el centro de la península los partos suelen ser más tardíos, para así evitar que los becerros nazcan en los meses más fríos, cuando las dehesas están cubiertas de nieve.
De ahí la expresión que utiliza mi compañero de butaca Enrique, ya lo ‘enroqué’ a propósito de otra expresión que ha dado lugar a esta saga: “Esos toros están herrados en el lado izquierdo”. (Continuará)
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