Es el Sol el que gira en torno a la Tierra, eso lo ve cualquiera ...

Claudio Tolomeo
, astrónomo, geógrafo y matemático greco-egipcio (100-170)

domingo, 22 de noviembre de 2015

Cigarro electrónico o vaporeador (1)

Al lector atento, seguro que la expresión del título le suena.

Aparece en una de las entradas que hemos dedicado a los gadgets, con motivo del estreno de Spectre, la última entrega cinematográfica del más famoso agente secreto al servicio de Su Majestad.

Ya saben quién es uno y otra, por lo que no sigo por ahí.

En esta ocasión me interesan más los dispositivos, gadgets, de los que les decía que “de manera despreocupada, podemos asociar casi cualquier utilidad novedosa que veamos a este término”.

O que “Por ejemplo y por tenerlos próximos, se me han venido a la vista mientras escribo los cuestionados por algunos, cigarros electrónicos o vaporeadores, que durante su lanzamiento, es decir cuando realmente representaban una novedad, fueron considerados gadgets”.


Unas afirmaciones que han motivado que algunos de ustedes me hayan escrito interesándose: uno, por si fumo; dos, por si está bien escrito lo de vaporeador y, tres, por si son peligrosos dichos cigarros para la salud.

Bien y no; bien y sí; bien y no lo sé. Bien por las tres, pero mejor vayamos por partes.

No, no fumo. Pero sucede tengo cerca a quien sí lo hace, así que sé de lo que hablo. No obstante, gracias por interesarse.

Sí, si está bien escrito el término vaporeador. En mi opinión es preferible a vapeador, y les expongo a continuación mis razones.

Y sobre lo último, no lo sé. Si les soy sincero no tengo siquiera una opinión formada, con respecto a los posibles daños que pueda ocasionar el utilizarlos. Una pregunta interesante, o un interés preguntado que merece una buena respuesta.


Vaporeador y no vapeador
A diferencia del uso que hagamos con respecto al significado del término gadget, el de cómo nombrar el cigarrillo electrónico es una licencia que no nos debemos permitir.

Y para hacer semejante afirmación recurro a la ley de la economía universal, a mi formación científica y, cómo no, a los diccionarios. Qué sería de uno sin ellos.

Si, se llamen como se llamen estos cacharros, lo que hacen es exhalar vapores, no debe haber la menor duda en relación con su nombre. Por la universal ley de la economía que gobierna todos los sistemas, no hay necesidad alguna de acuñar un nuevo término para el ingenio.

Éste es vaporeador. Y les desarrollo la aseveración a partir de lo expuesto: exhalan vapores.

De vapor, vaporear y vaporeador
Es lo que el diccionario recoge para el término vaporear en sus dos acepciones: ‘Convertir en vapor’ y ‘Exhalar vapores’.

Esto es así porque, gramaticalmente, en aquellos casos en los que a un sustantivo terminado en -or se le añade el sufijo -ear, el sustantivo permanece inalterado; así que de vapor se forma vaporear y no vapear.

Estoy pensando que es lo mismo que ocurre con sabor y color, de quienes se forman saborear y colorear, como todos sabemos, y no sabear, ni colear. Y ahora que se lo digo, caigo en otro detalle que no había pensado.

Aunque el lector avisado ya se habrá percatado de él. Se trata de un detalle que es una costumbre aceptada.

A la hora de crear un verbo, es preferible echar mano de la primera conjugación antes que de la segunda y la tercera que, por así decirlo han pasado a la historia.

 Así que es vaporear y no vaporeer o vaporeir.

Indudablemente, ni se me pasa por la imaginación incorporar un anglicismo como el que he visto en más de un escrito, vaping, del verbo inglés to vape y de donde provendrían , supongo, vapear y vapeador. (Continuará)



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