Un hombre que dedicase toda su vida a ello,
quizás lograra representarse una cuarta dimensión.

Henri Poincaré, filósofo y científico francés (1854-1912)

martes, 10 de noviembre de 2015

Capilla y capellán, vienen de ‘capella’

De ahí la acepción de capilla, ahora entendida no como trozo de capa sino como “oratorio con esta reliquia” y, por extensión, como lugar donde rezar, esté allí o no la media capa.

Es asimismo más que probable, que el término capellán provenga también de aquí, siendo el nombre con el que se designaba a los clérigos que ejercían en ella su ministerio.

Por cierto que la capa de San Martín fue durante una época la bandera nacional de Francia. Era de color azul y en tiempos tenía la efigie del santo.

Se me hace que esta pluralidad de significados con el término capilla, puede ser semejante a lo que ocurre con el término coro.

Porque hay coros y coros
Coro que en el contexto del canto puede referirse, bien a un grupo de personas reunidas de manera libre para cantar, regocijarse, alabar o celebrar algo.

O bien a una coral o agrupación vocal que interpretan una pieza de música vocal de manera coordinada.

Y coro que en el campo de la arquitectura, hace referencia a la parte de una iglesia reservada al clero menor y en la que cantan los oficios divinos.

Un término que por extensión, también se aplica al espacio reservado a los cantores y cuya ubicación ha cambiado a lo largo del tiempo.

Es decir que con la palabra coro podemos pasar, del significado de grupo de personas cantoras al de lugar donde cantan. Como quien dice ir del coro al caño y del caño al coro.

Un buen ejemplo de lo que toda la vida de Dios ha sido un trabalenguas. Una oración o texto breve, de los que existen en todos los idiomas, cuya pronunciación en voz alta resulta difícil de llevar a cabo y que se utiliza con distintas finalidades.

Por ejemplo como ejercicio para desarrollar una dicción ágil y expedita, destrabalenguas lo llaman entonces. O como género jocoso de la literatura escrita y oral. O por qué no, como simple recurso para gastar una broma y echar unas risas.

La que les traigo de muestra es una frase más bien corta, que hay que repetir rápido y el número de veces necesario como para lograr que el que la dice, termine confundiéndose y pronunciando XXXX, donde debía decir caño. Ya me entienden.

Un trabalenguas quizás ya sin mucho sentido, pues es probable que haya muchos jóvenes que desconozcan el significado de esta última palabra, o de las dos. Que la LOGSE ha hecho mucho daño y se cuentan por miles sus víctimas.

Del coro al caño, del caño al coro
Les decía género literario jocoso y escrito porque Rafael Alberti, quizás el más apasionado gongorino, en su poema “A don Luis de Góngora Lagartijo” utiliza la expresión de marra. Les muestro parte del poema

Todas las noches del año,
el hijo de la gran puta,

con mi amante prostituta,
viene y va del coro al caño.
Y por si no es poco el baño,
viene y va del caño al coro.
¡Tu capotillo, Don Luis,
tu capotillo de oro,
mira que me coge el toro!

Lo dicho. Del coro al caño y del caño al coro.

Lo que no alcanzo a adivinar es, en ese contexto astado y taurino del poeta del Puerto de Santa María, el significado que tiene el ir y venir, el ir de aquí para allá del hijo de la gran....

Agradecería cualquier información al respecto. Mientras ya saben. Del coro al caño y del caño al coro. O sea, un coñazo de coro y un atasco de caño.

Tendrá que venir la ciencia a poner algo de orden en esta cosa del veranillo.




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