La ignorancia genera confianza más frecuentemente que el conocimiento. Son aquellos que saben poco, y no aquellos que saben más, quienes tan positivamente afirman que este o aquel problema nunca será resuelto por la ciencia.

Charles Darwin (1809-1882)
, biólogo británico

miércoles, 12 de febrero de 2020

Caligrama y ciencia: Gerardo Deniz

(Continuación) Quizás uno de los humanistas que mejor representa esta union de arte y ciencia, en lo que podríamos llamar caligramas científicos, sea el poeta mexicano de origen español Gerardo Deniz, seudónimo literario de Juan Almela (1934-2014).
Un hombre poseedor de una vasta cultura anclada, por un extremo, en territorio de las artes y, por el otro, en el de las ciencias. Una especie de erudito humanista, desertor de la academia, autodidacta y políglota, unas características que unidas a su enorme creatividad le convirtieron en una de las figuras fundamentales de la poesía mexicana.
Pero como les decía su inquietud intelectual también le llevó a curiosear en otros campos de conocimientos y disciplinas como por ejemplo el de la traducción, la música y la investigación bioquímica.
Traductor políglota y químico sui generis
De hecho algunas de sus extraordinarias traducciones sirvieron de texto académico para varias generaciones de estudiantes, pues en esta prolija labor tradujo obras originalmente escritas en lenguas tan distintas como el ruso o el sánscrito y de temáticas muy diferentes como los de las ciencias del lenguaje, la bioquímica o la antropología.
Y es que Juan desde muy niño dice que sintió la llamada de la química ya en la cocina de su casa, y que de adolescente empezó a buscar y leer primero textos de química inorgánica, para pasar a la orgánica y después prácticamente devorar todo lo que caía en sus manos. Con esa formación autodidacta, a los 18 años empezó a cursar estudios superiores de química a la vez que entraba de ayudante en un laboratorio de investigación.
Almela tenia claro que más que la química teórica lo que le interesaba era la experimental, pero no la que se lleva a cabo en el laboratorio, entre cacharros como cuando de niño trasteaba en la cocina familiar, sino una de naturaleza más especulativa, sobre un papel y sentado ante una mesa. Así fue como dice que dedujo la biogénesis de la picrotoxinina, especulando.
Pero lo que a Deniz como poeta le interesaba no era tanto esa posibilidad teórica de formación de sustancias en un ser vivo, como el manejo de sus representaciones químicas, los símbolos de sus elementos constitutivos y las distintas formulas de dichas sustancias: empírica, molecular, semidesarrollada, desarrollada o estructural. Cualquiera.
Siempre sintió fascinación por ellas y la bioquímica, siendo buena prueba de ello que el formulario de esta disciplina sea una constante en su poesía, como por ejemplo ocurre en el Poema de Tristán, que el hispano-mexicano relaciona con la cantárida y su componente más significativo, un alcaloide conocido como cantaridina, un veneno cierto y un equivocado afrodisíaco.
Y todo ello escrito, dibujado bien dicho, en un bello lenguaje caligrámico que utiliza, como no puede ser de otra forma, la formula estructural del alcaloide entre otros elementos representativos. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.


No hay comentarios :