La persona que lee está lista en todo momento para volverse
una persona que escribe, es decir, que describe o prescribe.

Walter Benjamin (1892–1940)
, filósofo judeo-alemán.

lunes, 10 de febrero de 2020

Apollinaire y los caligramas

(Continuación) De hecho el cubista francés hizo del caligrama una auténtica innovación al crear los primeros referentes de este género en 1913, unas composiciones a las que denominó ideogramas líricos. Los primeros caligramas se publicaron en la revista Les Soriées de París (1914) y cuatro años después, en 1918 fue cuando apareció la colección de poesías Calligrammes: Poems of Peace and War (1913-1916) de Apollinaire.
Se podría decir que hizo poesía visual antes de que nadie la hiciera y que desde entonces, los caligramas forman parte de la poesía visual.
Primera Guerra Mundial (PGM)
Al estallar en 1914 la Primera Guerra Mundial el poeta se alistó como un exultante y algo fanfarrón voluntario, siendo herido de gravedad casi dos años después. Por lo que sabemos, en marzo de 1916 y mientras leía una revista, un obús le traspasó el casco hiriéndolo gravemente. Una lesión que obligó a practicarle una trepanación.
Dicen que en su convalecencia recibía orgullosamente a sus amigos, mostrando el casco agujereado y la revista manchada de sangre como si fueran reliquias. En fin. Fue en este periodo cuando obtuvo la nacionalidad francesa que por desgracia, pudo disfrutar poco al no recuperarse bien de las heridas. Muy débil y decepcionado sucumbió a la epidemia de gripe, la mal llamada “gripe española”, de 1918 en París. Tenia tan solo 38 años.
Ya de la que va, y aprovechando la muerte del caligramista francés como nexo, permítanme un paréntesis bélico-científico que liga la PGM, una herida también en la cabeza, solo que ésta resultó mortal al instante, y un científico brillante. Ya ha venido a Enroque de Ciencia aunque de forma lateral, y ahora lo hace de nuevo, se trata del físico y químico inglés Henry Moseley (1887-1915).
El 10 de agosto de 1915, solo seis meses antes del obús de Apollinaire y durante la batalla de Galípoli, el científico fue alcanzado en la cabeza por un francotirador mientras estaba telegrafiando una orden. Tenía tan sólo 27 años. Demasiado joven para morir. No son pocos los historiadores de la ciencia que coinciden en la idea de que sus investigaciones, ya en aquel momento, eran merecedoras de un Premio Nobel, pero como sabemos este premio solo se concede a los científicos vivos. Es así
Aunque no me gusta la fecha de fallecimiento, como uno de esos ‘dias que cuentan’ para los reconocimientos conmemorativos, les emplazo para el lunes 10 de Agosto de 2020 en el que enrocaremos por merecimientos propios a Henry Moseley.
Otros caligramas
Se lo decía en la entrada anterior, el texto caligrámico puede ser de cualquier estilo: poético, literario, reflexivo o incluso frases y palabras sueltas. De cualquier, hasta científico, ¿por qué no? (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.




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