domingo, 7 de abril de 2019

VCM-24. Karen Wetterhahn y Jason Altom (y 2)

(Continuación) Un puesto de elevada exigencia académica al alcance de muy pocos, en el que los estudiantes estaban presionados no solo por la propia marcha de la investigación, sino por las relaciones personales entre los mismos posgrados y, la más que fuerte tensión a la que le sometían sus mentores.

Una situación que Jason no pudo soportar, y en el verano de 1998 se suicidó en su apartamento tomando cianuro de potasio y dejando una nota de advertencia. Junto a su cuerpo inerte encontraron una nota en la que se podía leer: “No resucitar. Peligro: cianuro de potasio”. Es evidente que no quería que nadie muriera intentando reanimarle con el boca a boca, ya que había bebido el veneno que previamente había sustraído del laboratorio, lo tuvo fácil, de ahí la advertencia.
Pero también dejó tres cartas dirigidas a sus padres, al Departamento de Química de Harvard y al propio Corvey. Cartas cuyos contenidos con el tiempo se desvelaron mostrando bien a las claras las situaciones extremas a las que, en aquella época, estaban sometidos los estudiantes de doctorado.
“Podría haberse evitado”
En ellas el joven se pronunciaba sobre la fuerte presión a la que les sometía la universidad: “Los profesores aquí tienen demasiado poder sobre las vidas de los estudiantes de posgrado”, “son supervisores de una investigación abusiva” y que había sido la razón de su suicidio que "podría haberse evitado”.
Ni que decir tienen que Altom no ha sido el primer alumno en suicidarse, y por desgracia es probable que no sea el último, pero sí el primero del que se supieron de forma pública los motivos. Eso lo convirtió en un héroe entre los estudiantes, con tan solo solo 26 años. Pero, por encontrara algo positivo, su suicidio no fue en vano.
A partir de su muerte se revisó el papel que el departamento debe desempeñar en la vida de los estudiantes graduados. Para empezar, desde entonces, la evaluación de los alumnos se cambió de un solo profesor a un grupo de docentes, que está asesorado por consejeros pedagógicos y psicólogos.
Y junto a su supervisor los estudiantes tienen un comité asesor al que pueden recurrir para obtener cualquier tipo de apoyo, a la vez que cuentan con una asistencia ilimitada a los servicios de salud mental, psicólogo y psiquiatra, pagados por el departamento.
Justo al año siguiente de su muerte, en 1999, la molécula que Altom investigaba, la aspidofitina, fue sintetizada por compañeros postdoctorales suyos y el trabajo fue publicado en el Journal of American Chemical Society con su nombre incluido entre los autores. Un reconocimiento a su memoria. (Continuará)
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