Un organismo se alimenta de entropía negativa.

Erwin Schrödinger, físico austríaco (1887-1961)

miércoles, 14 de mayo de 2014

La canica azul


Es la expresión con la que los astronautas del Apolo XVII, describieron lo que tenían antes sus ojos: la Tierra les parecía igual que una canica de vidrio azul, como esas con las que juegan los niños.

Así de simple.

Canica azul es también el nombre con el que es conocida la famosa fotografía, que le hicieron el 7 de diciembre de 1972 desde la nave espacial, cuando se encontraban a unos cuarenta y cinco mil kilómetros (45 000 km) de distancia.

Iban camino de la Luna.

La Apolo XVII fue la séptima y última misión de la NASA, de alunizaje a nuestro satélite y el primer vuelo tripulado estadounidense que despegó de noche.

Su tripulación estaba formada por el comandante Eugene A. Cernan, el piloto del módulo lunar y geólogo Harrison H. Schmitt y el piloto del módulo de mando Ronald E. Evans.

Y como ya hemos enrocado, Cernan y Schmitt fueron los últimos hombres en pisar la Luna.

De la imagen fotográfica decirles que es una de las pocas que nos muestran al planeta completamente iluminado y la razón ya se la imaginan: los astronautas tenían el Sol detrás de ellos cuando la tomaron. Elemental.

Por cierto que el color azul también aparece como inspiración para otra fotografía e, incluso, para el título de un libro.

Un punto azul pálido (Pale Blue Dot)
Esta otra fotografía de la que les hablo, es conocida como Un punto azul pálido (Pale Blue Dot) y fue tomada el 14 de febrero de 1990 por la sonda espacial Voyager 1. Dieciocho años las separan.

Y no es la única separación a destacar.

Cuando Punto azul pálido se hizo, la cámara se encontraba algo más lejos de la Tierra, que cuando se hizo la Canica azul. En realidad bastante más lejos.

Se estima que podría estar a una distancia de seis mil millones de kilómetros (6 000 000 000 km) del planeta.

Es decir del orden de ciento treinta y tres mil (1,33·105) veces más lejos.

En el esquema adjunto del sistema solar, se puede ver en verde el lugar aproximado desde el cual el Voyager 1 tomó la fotografía. A dicha escala no se puede diferenciar la Tierra, mucho menos la Apolo 17.

De ahí que la canica pasara a ser solo un punto, y además pálido, ya que debido a la luminosidad del Sol resulta casi imperceptible. Una cuestión quizás de proximidad al objetivo e iluminación.

Pero les decía que la expresión también titulaba un libro homónimo, Un Punto Azul Pálido: Una Visión del Futuro Humano en el Espacio.

Un Punto Azul Pálido: Una Visión del Futuro Humano en el Espacio
Del astrónomo y divulgador estadounidense Carl Sagan (1934-1996) fue publicado en 1994 y su título, según declaró el mismo autor, está inspirado en la fotografía.

Un libro, secuela de Cosmos: un viaje personal (1980), en el que mezcla filosofía y ciencia intentando dar una visión curiosa, educativa e ilustrada, de nuestro lugar como especie en el universo.

Como podemos leer en él:

Dentro de un milenio nuestra época se recordará como el tiempo en que nos alejamos por primera vez de la Tierra y la contemplamos desde más allá del último de los planetas, como un punto azul pálido casi perdido en un inmenso mar de estrellas.




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