Cada uno es cada uno.

Rafael Guerra Bejarano, "Guerrita", torero español (1862-1941)

lunes, 25 de junio de 2018

Soundwave Tattoos

(ContinuaciónUn sentimiento recíproco al que nuestro hombre le añadió su ingenio creador, su arte tatuador y, por supuesto, los últimos desarrollos de la ciencia y la tecnología en estos campos.
“La ciencia avanza que es una barbaridad”
Seguro que le suena la frase y que lleva media vida escuchándola, incluso es posible que se haya parado a pensar qué importante divulgador o investigador científico, en algún sesudo momento de su pensar profesional, la acuñó.
Pues bien, desde ya le digo que no malgaste su tiempo en esa dirección porque va a ser que no, que no procede de un miembro del mundo científico ya que en realidad esta expresión es una deformación de “Hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad”, que debemos al mundo del arte.
En concreto al de la música y en particular a la letra de una canción de una famosísima zarzuela. Sí lo sé, pero son cosas que ocurren. Ella, la zarzuela, es La verbena de la Paloma, un sainete lírico subtitulado El boticario y las chulapas y celos mal reprimidos, estrenada en 1894 con música de Tomás Bretón y libreto de Ricardo de la Vega.
De forma breve les introduzco musicalmente. Nada más iniciarse la función, y tras el preludio del primer cuadro, aparecen en escena Don Hilarión y Don Sebastián, quienes comentan los avances de las ciencias en general y de la medicina en particular.
La parrafada de marra pertenece a la primera canción que lleva por título El aceite de ricino y es interpretada por Don Hilarión el viejo boticario y su amigo Don Sebastián. Hasta aquí y perdonen el inciso zarzuelero.
Soundwave Tattoos
Y si es así, y la ciencia avanza que es una barbaridad, ¿por qué no se va a poder guardar un sonido como recuerdo para siempre, tatuado en nuestra piel? Eso mismo o algo parecido se debió preguntar el enamorado tatuador Nate, mientras le daba vueltas al asunto en su cabeza.
De conseguirlo, no solo complacería a su amada sino que pondría al arte del tatuaje en la cresta de la ola artístico-tecnológica. Vamos que miel sobre hojuela, ya me entienden.

De modo que, pensado y dicho, se puso a investigar en una nueva forma de impresión dérmica que se pudiera oír y, la verdad sea dicha, no tardó mucho en conseguirlo. A los pocos meses se había tatuado unas ondas sonoras que podía transformar en sonidos gracias a una aplicación que llevaba en el móvil.
Habían nacido los Soundwave Tattoos, el arte de grabar y reproducir música en la piel, los tatuajes del sonido. El primero se lo grabó en la parte interior de su antepierna izquierda y consistió en la voz de su novia diciéndole 'I love you', y el balbuceo de su bebé por entonces con cuatro (4) meses. De tener que tatuarse algo hoy, en pleno siglo XXI, no se me ocurre una temática mejor.
Pero esa es otra cuestión, la del significado de un tatuaje y la conveniencia de hacérselo, que podremos debatir en otro momento. Ahora la que toca explicar es la de ¿cómo se puede oír un tatuaje? (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.


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