jueves, 1 de octubre de 2026

Edad de Plata de la Ciencia en España (XIII)

(Continuación) Y como ya hemos ido deslizando a lo largo de esta saga, también otro campo de conocimiento humano, aparte del de las artes, vivió un periodo de auge y esplendor inusitado, entre finales del siglo XIX y el primer tercio del siglo XX (circa 1875-1936).

Una Edad de Plata también, por la coincidencia temporal, pero quizás no tan conocida y reconocida como aquella (de las Letras o mejor de la Artes), ligada al campo de las ciencias y que discurre en paralelo, aunque en no pocas ocasiones sus trayectorias se crucen.

Se trata de un periodo de eclosión científica y tecnológica que, a pesar de la coincidencia en espacio, tiempo, inquietudes, pensamientos e instituciones, para algunos exégetas de la cosa es la “Otra” Edad de Plata, sí, a semejanza de la copla de mediados del siglo pasado.

Ya sabe, la que con letra de los poetas de León y Quiroga y música del maestro Solano lleva por título ‘Romance de la otra’ (1944) y nos dice: Yo soy la otra, la otra. / Y a nada tengo derecho. / Porque no llevo un anillo / con una fecha por dentro.

Edad de Plata de la Ciencia española. La ‘Generación de Sabios’

Un renacimiento científico, tecnológico, industrial y educativo que también podemos estructurar, grosso modo, en torno a las tres mismas generaciones -del 98, del 14 y del 27-, con una reconocida punta de lanza conocida como la Generación de Sabios  

Una expresión acuñada por el médico, historiador y escritor Pedro Laín Entralgo para designar a un brillante grupo de científicos e intelectuales españoles nacidos en torno a los decimonónicos 50 y 60, y que en la década de los 80 está en su apogeo investigador asentando las bases de la moderna ciencia española y de ésta su Edad de Plata.

Un periodo de máximo esplendor que impulsó su despegue internacional y reencuentro con la vanguardia científica europea, en el que jugaron un papel fundamental la ILE, Institución Libre de Enseñanza y la JAE.

En particular esta última, la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE), con cuyas becas y pensiones pudieron formarse jóvenes investigadores y profesores en los mejores centros de Alemania, Francia y Reino Unido; la famosa “pensión en el extranjero” que tan últimas innovaciones permitió traer al suelo patrio

Si olvidarnos de la creación de instituciones como la Residencia de Estudiantes (1910) o la Residencia de Señoritas (1915) y centros de excelencia como el Instituto Cajal (1901) o el Instituto Nacional de Física y Química (1932). (Continuará)

[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.

 


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