jueves, 14 de abril de 2022

DCPS. Laboratorio Municipal de Sevilla: Jenner, Lavoisier

(Continuación) Y de don Santiago poco que decir que no esté dicho, citado frecuentemente como “padre de la neurociencia”, destacó por su estudio de las células nerviosas o neuronas de las que describió por primera vez su morfología y procesos conectivos (sinapsis).

El siguiente encartelado es otro de los nombres imprescindibles en el desarrollo y aplicación de las vacunas desde el siglo XVIII, el médico inglés Edward Jenner (1749-1823), hijo de un reverendo que descubrió la vacuna para combatir la viruela en humanos.

A partir de experiencias anteriores, fue el primero en aplicarla de forma sistemática basándose en la inoculación del virus de la viruela bovina, una versión menos grave de la enfermedad. Como seguro sabe, hizo su descubrimiento a raíz de observar que las ordeñadoras que padecían por contacto la versión bovina de la enfermedad, eran luego inmunes a la variante humana.

Considerado como ‘padre de la inmunología’, el reconocimiento popular le llegó cuando Napoleón dio la orden en 1805 de vacunar a todo el ejército. En la actualidad se estima que “su trabajo ha salvado más vidas que el trabajo de cualquier otro hombre”.

Y tras él, ya en la esquina de la fachada, una nueva puerta similar a la de DESINFECCIÓN de la calle Salesianos, solo que ésta lleva en el dintel el rótulo de VACUNACIÓN, acción y efecto de administrar una vacuna o preparación destinada a generar inmunidad adquirida contra una enfermedad, mediante la estimulación de la producción de anticuerpos.

Calle Doctor Relimpio. Nada más doblar la esquina y enfilar esta calle hacia Arroyo, nos encontramos con un científico que le sonará de la química bachillera, el francés Antoine Lavoisier (1743-1794) químico y biólogo, recuerde otro de los “padres” de la química moderna. Por si no cae ahora, poner negro sobre blanco su ingente aportación científica.

Aparte de su conocida “Ley de conservación de la materia”, en puridad “Ley Lomonósov-Lavoisier”, trabajó en otros campos como la respiración animal, la fotosíntesis o la oxidación de los cuerpos. Ah, con sólo 21 años presentó un proyecto para iluminar las calles de París.

En lo personal diré de él que, salvo error por mi parte, es el más antiguo de los científicos que aparecen en las fachadas del edificio y, quizás, el que más joven murió al ser guillotinado en 1794, cinco años después de la Revolución Francesa.

Un sucedido de lo más aciago si nos atenemos a las palabras del italiano Lagrange tras la ejecución: ‘Sólo un instante para cortar esa cabeza. Puede que cien años no basten para darnos otra igual’. Pues sí. (Continuará)

[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.

[**] Esta entrada fue publicada el 07 de febrero de 2022, en la sección DE CIENCIA POR SEVILLA, del diario digital Sevilla Actualidad.


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