El pensamiento no es más que un relámpago
en medio de una larga noche. Pero ese relámpago lo es todo.

Henri Poincaré (1854-1912)
, filósofo y científico francés.

viernes, 6 de enero de 2017

Curiosidades a propósito de Harlow Shapley

(Continuación) Para mi sorpresa nuestro astrónomo de cabecera en estos días, guarda en su periplo vivencial unos nexos científicos y personales que no puedo obviar aunque quisiera. Ya saben lo que me gustan.

Uno de ellos, dentro de su desarrollo profesional, está muy relacionado con la particular cruzada que libró a favor de la divulgación de las ciencias.

Shapley, allá por la década de los años 40 del siglo XX, colaboró de forma activa en la fundación de asociaciones gubernamentales de apoyo a la investigación científica. Un ejemplo, la misma National Science Foundation, NSF.



Otro nexo es el que el científico tiene con la UNESCO, o mejor dicho ella con él. Resulta que fue el responsable de que se incluyera la letra "S" en la sigla UNESCO (United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization), Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

Así que ya lo ven. “S” de Science, “S” de Shapley.

Ya en lo personal y en el terreno de la política Harlow fue un liberal y una víctima más del macartismo de la época. Junto a Albert Einstein y Charles Chaplin fueron perseguidos por el comité de actividades anti-americanas, que les acusaba nada menos de simpatizar con los comunistas.

Una empatía, fuera cierta o no, de lo más peligrosa en aquellos años de inquisición “macartiana”, y en el que casi cualquiera podía, por el motivo además más insospechado, ser calificado de subversivo, peligroso, comunista y antipatriota. Un feo asunto.

No es que fuera igual que la Inquisición de los Copérnico, Galileo, Bruno, pero bueno, sin duda una desagradable experiencia que no debía andar muy allá. Como la santa de Ávila decía de la vida, “una mala noche en una mala posada”. Pues eso.

Ya de la que va les diré que no es éste el único vínculo a enrocar de los que, para nuestros intereses, Shapley mantuvo con Einstein.

Como hiciera el alemán, el astrónomo no estaba en nada conforme con las especulativas hipótesis vertidas por el médico y psicoanalista ruso Immanuil Velikovski (1895-1979) en su controvertido libro pseudocientífico Mundos en Colisión (1950).

De hecho en el mismo año de su publicación, se encargaba de que la Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias (American Academy of Arts and Sciences, AAAS), como organización dedicada a la enseñanza y el avance del conocimiento, organizara una campaña en su contra.

Y para ir acabando con los curiosos nexos de Shapley sepan que, además de la astronomía, nuestro hombre cultivó un interés especial por la mirmecología, es decir por el estudio de las hormigas, por decirlo pronto.

Lo cierto es que desde que vi no hace mucho, la imagen de una hormiga desplazándose sobre una cinta de Moebius, me entraron ganas de hablarles de los tres. De las hormigas, de la cinta y de Moebius.

Un deseo que tras lo de Shapley se ha convertido en necesidad ¿Cuándo la satisfaré? Mientras me pongo de acuerdo conmigo mismo, les dejo con el chiste de ayer.



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