La vida es un cigarrillo, / hierro, ceniza y candela,
unos la fuman de prisa / y algunos la saborean.

Manuel Machado
, poeta y dramaturgo español (1874-1947)

viernes, 14 de octubre de 2016

¿Se puede subir hasta el espacio con un montón de globos de helio? (1)

Más o menos así redactada, un amable seguidor del blog me hacía llegar hace unos días por correo electrónico -ya cual si no, vaya redundancia la mía-, la cuestión que encabeza la entrada de hoy.

Lo hacía a propósito del video 75th Anniversary of Flight to Stratosphere. Explorer II, que provenía a su vez de Primera fotografía de la Tierra realizada desde un globo (1935).

Dos entradas que guardan relación con Ornitóptero de Da Vinci (y 3) y ‘Copa Gordon Bennet’ de globos de gas, así que como pueden ver está de lo mejor traída por lo que hay que felicitarle.

Y claro está responderle a la mayor brevedad.

Pero como estamos ya a viernes, le daré a esta entrada un carácter de prontuario científico de modo que, vaya por delante, la respuesta es un categórico ¡¡NO!!

No se puede subir hasta el espacio sujeto a globos de helio, él se refería a los de juguete de los niños, por muchos que tomemos de estos llenos de este gas.

De hecho ni siquiera los globos solos, sin ninguna carga colgada de ellos, pueden hacerlo.

Los que se les escapan a los niños en la calle con su cuerdecita atada colgando, aun en las condiciones más óptimas, tan solo ascienden a unos diez kilómetros (10 km) de altura, pudiendo permanecer unas veinticuatro horas (24 h) en el aire durante las cuales podrán recorrer hasta tres mil kilómetros (3 000 km).

Lo que no está nada mal para ser un globo.

Pero a partir de lo dicho, su futuro es más que incierto ¿Qué ocurre con ellos? ¿Dónde van los globos que se les escapan a los niños?

¿Por qué no se puede llegar al espacio?
Volviendo a los de la pregunta iniciática, han de saber que para poder despegar los pies del suelo, cálculos aerostáticos bachilleres realizados dan un resultado llamativo.

Resulta que necesitaremos de unos doscientos (200) globos por cada kilogramo de masa que queramos elevar.

Lo que significa que en mi caso, perdón por la auto referencia, tendría que disponer de unos ciento cuarenta mil (140 000) de estos globos para empezar a flotar. Una cifra estarán conmigo que no está al alcance de cualquiera.

Pero eso no es todo. De elevar los pies del suelo a llegar flotando hasta el espacio hay, como dice el clásico, un buen trecho y de no muy buen camino.

Para hacernos una idea de esta dificultad quizás convenga, en primer lugar, recalcar que con la palabra espacio, simplificación de las expresiones espacio exterior o espacio vacío, nos estamos refiriendo a esa zona del cosmos que comienza a cien o ciento dieciocho kilómetros (100-118 km), según convenio, por encima de la superficie terrestre.

Una región donde, prácticamente, ya no hay atmósfera.

Luego es evidente que en principio no podríamos permanecer en ella, sencillamente porque no habría aire que sustentara a los globos. Y además, llegar hasta allí nos costaría ‘Dios y ayuda’ expresión que dicha en este contexto, entiéndanme, es únicamente una manera de hablar.

Con la coloquial locución sustantiva solo quiero expresar las dificultades que habría que superar y los esfuerzos que habría que realizar para alcanzar dicha meta.

Tantos que a nuestro humano entender sería necesario no solo pedir ayuda sino, incluso, invocar a Dios.

Como si el Sumo Hacedor estuviera al tanto y pendiente de estas penurias y debilidades nuestras. Qué engreído es el hombre.

Factores de imposibilidad. Resistencia del globo
Desde el punto de vista de la ciencia los límites del viaje en globo lo imponen dos factores. (Continuará)

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