El pensamiento no es más que un relámpago
en medio de una larga noche. Pero ese relámpago lo es todo.

Henri Poincaré (1854-1912)
, filósofo y científico francés.

viernes, 21 de octubre de 2016

Flor cadáver

Un traspapelo en mi carpeta de artículos por enrocar, del que soy involuntario pero eso sí único e inexcusable responsable, ha ocasionado que esta entrada que me fue enviada en tiempo y forma por un antiguo estudiante no vea la luz hasta hoy.

Con la presentación de mis disculpas se la muestro. Lo que tiene en imagen pasa por ser la flor más grande del mundo, no en vano ha llegado a alcanzar casi tres metros de altura (2,74 m).

No obstante y a pesar de su extraordinario tamaño, es conocida como intitulo la entrada, flor cadáver (bunga bangkai en indonesio), un nombre que resulta lógico si tenemos en cuenta que, por lo que tengo leído y no hay razones para dudar de que sea cierto, huele a muerto.

Vamos que despide una fetidez hedionda y cadavérica que, esto es una curiosidad, actúa como un poderoso atractor para las moscas que al acercarse a ella la polinizan. Vida con olor a muerto, casi un oxímoron.

Pero en realidad la flor tiene un nombre científico que no hace referencia ni al enorme tamaño que tiene, ni al desagradable olor que exhala. No porque se la nombra Amorphophallus titanum que significa, perdonen pero es esta la traducción, pene amorfo titánico.

Sin duda, no hay más que observar la imagen, es una clara alusión a su enorme espádice, que es como en botánica se llama a un tipo de espiga, una inflorescencia con pequeñas flores apiñadas sobre un eje carnoso.

De ella ha de saber que estaba en el Jardín Botánico de Washington, y hablo en tiempo pasado porque floreció el pasado 7 de septiembre, y estas flores tras tres días de esplendor y hedor se mueren.

Como este raro espécimen solo florece tres o cuatro veces en sus cuarenta años (40) de vida y lo mío ya es una edad, por lo que no es fácil que vuelva a ver otro florecimiento, se lo he traído aunque sea con retraso.

No le he dicho que fue descubierta en 1878, en Sumatra, por el explorador y botánico italiano Odoardo Beccari (1843-1920) que trabajó durante un tiempo con Charles Darwin en Real Jardín Botánico de Kew (Inglaterra).



1 comentario :

Lucía dijo...

muy curiosa