martes, 9 de junio de 2026

DCPS. Parada ‘Pablo de Olavide’. Línea 1. Metro de Sevilla (2)

(Continuación) Parece ser que, a “los otros descontentos” ya existentes en la ciudad se añadieron los que produjo su negativa a que un monje alemán construyera un monasterio en uno de aquellos nuevos poblados andaluces. Una decisión que hizo que el Tribunal del Santo Oficio fijara aún más sus “santos” ojos sobre él y lo procesara, siendo llamado a Madrid para responder ante el Rey en noviembre de 1775. Más problemas añadidos a los que ya tiene desde que llegara a esta “Tierra de María Santísima”, donde sus diferentes políticas reformistas habían provocado la ira de los más conservadores. Unas intervenciones que -si bien ninguna de ellas fue de transformación total como para desbaratar lo ya existente, se trataban de actuaciones puntuales- siempre despertaron cierta impopularidad y resistencia en los más importantes y arraigados sectores de la sociedad sevillana.

Desde los gremios, la aristocracia, la Real Hacienda y el comercio; hasta la iglesia, la industria artesana, el Ayuntamiento y los conventos; pasando por los grandes propietarios urbanos, la educación, los propios vecinos o la universidad. Ya sabe, los “ofendiditos” de siempre, y en los que encontró oposición Olavide, el criollo ilustrado que reordenó Sevilla y colonizó Sierra Morena.

"Informe de Olavide", 1768

Es la pieza central y fundamental del Plan de Reforma Universitaria de Pablo de Olavide (1768), que forma parte del proyecto ilustrado para la renovación de la educación, impulsado por el rey Carlos III, hijo de Felipe V el primer rey Borbón en España tras la expulsión de los jesuitas en 1767. Una muestra más de la abundante obra material y cultural que dejó durante su reinado quien, sin duda alguna, es uno de los monarcas de más prestigio y relieve de la historia de España que, además cuenta con reconocimiento en la ciudad.

Una ilustración que se manifiesta en su enfoque por renovar estructuras y objetivos, dando importancia a la observación y el razonamiento, y sustituyendo los métodos escolásticos y la metafísica por ciencias prácticas, experimentales y útiles. En su ideario de modernización del plan de estudios de enseñanza superior plantea una reestructuración en la que limita la influencia eclesiástica en ella, buscando un modelo más civil y estatal gracias a la expulsión de los frailes jesuitas. Unas innovaciones que a pesar de sus bondades y beneficios se enfrentaron con no pocas oposiciones y resistencias desde dentro de las propias universidades, hasta el punto de ser retiradas en la mayoría de ellas que volvieron a los métodos tradicionales en 1780, a excepción por ejemplo de Sevilla.

En lo personal esta nueva misión como político a la orden del rey Carlos III le supuso nuevos problemas con la Inquisición en años posteriores y con un indeseable final para él; sepa que Olavide fue el único político español del siglo XVIII condenado por motivos religiosos. (Continuará)

[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.

[**] El original de esta entrada fue publicado el 27 de abril de 2026, en la sección DE CIENCIA POR SEVILLA, del diario digital Sevilla Actualidad.

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