jueves, 26 de febrero de 2026

Pócimas, ungüentos y píldoras. De boticarios y médicos

(Continuación) Y no quedaban ahí las denuncias y rencillas, con cierta frecuencia los boticarios eran llamados peyorativamente por los médicos “especieros”, porque comerciaban con especias venidas de Oriente, a las que atribuían virtudes medicinales sin tener ninguna prueba científica de ello.

Una muestra de este intrusismo profesional, por si le sirve de pista, está en la venta que hacían de especies como la canela o el anís que utilizaban para evitar el mal aliento. Y es que, naturalmente, la actividad de este gremio de especieros-boticarios estaba regulada estrictamente por la ley a fin de evitar los fraudes.

‘Maestre de boticarios’

Es el nombre de quien, asistido por dos médicos nombrados por el decano de la Facultad de Medicina, debía vigilar por el cumplimiento de dichas normas, inspeccionando al menos un par de veces al año cada botica, “examinando con cuidado todas las sustancias que se encontrarán en ella”.

En concreto, los estatutos dictados para la ciudad de París establecían que nadie podía dedicarse a ese negocio “si no sabe leer recetas o no tiene a nadie que sepa hacerlo”, así como prohibía vender “medicinas venenosas o peligrosas” o se ordenaba que en los botes se especificara el año y mes de su elaboración.

Además, se instaba a los boticarios a vender sus productos “a un precio leal, justo y moderado” y es que, la verdad sea dicha, los boticarios tenían fama de cometer no pocos fraudes en los recovecos de sus reboticas.

Farmacópolas”

Es como eran conocidos también, de forma denigrativa, los boticarios y de quien un autor francés escribía en 1531 que los “farmacópolas nos engañan, nos venden huesos de caballo en lugar de huesos de corazón de ciervo, y encuentran para vender más de los ciervos que hay en toda Francia”.

Resulta que en la Edad Media, los pequeños huesos (de 3-4 cm de longitud) situados en la vena aorta de los ciervos se recetaban para las enfermedades del corazón por lo que eran muy solicitados, de ahí que fuera uno de los muchos preparados medicinales que vendían.

Como ya adelantamos su actividad abarcaba al comercio con hierbas y especias a granel usadas, además de para curar, para cocinar o como cosméticos. (Continuará)

[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.

 


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