La ciencia son hechos y de la misma manera que las casas están
hechas de piedras, la ciencia está hecha de hechos. Pero un montón de piedras
no es una casa y una colección de hechos no es necesariamente ciencia.

Henri Poincaré (1854-1912), filósofo y científico francés

martes, 5 de julio de 2016

Eugenia de Montijo y el canal de Suez (1)

(Continuación) Apuntar aquí que uno de los grandes beneficiados por la construcción de este canal fue España. Gracias a él, al no tener que rodear el continente africano, se podía llegar mucho antes a Filipinas.

Es la primera de las cosas en el tiempo que les adelanté, sobre las dos que la emperatriz hizo por España.

Filipinas, hoy República de Filipinas, país insular del Sudeste Asiático en el océano Pacífico y mire usted por donde, patria de Isabel Preysler, que por si no caen fue la segunda esposa de Carlos Falcó.

Comprendan y si pueden perdónenme. Es un nexo que no podía dejar pasar, como el de apuntillar que Filipinas fue lo último de lo poco que por aquella época nos iba quedando, de lo mucho que llegamos a tener.

Inauguración del canal
Pero volviendo a lo mollar, para la construcción de los ciento sesenta y tres kilómetros (163 km) que tiene el canal de longitud, se emplearon veinticinco mil (25 000) obreros y se necesitaron diez (10) años.

Su apertura oficial, en noviembre de 1869, fue sin duda uno de los mayores acontecimientos de toda la historia de la Humanidad.

Entre otros muchos actos hubo una cena para ocho mil (8000) invitados, pertenecientes todos ellos a los más altos y diferentes niveles de la sociedad internacional.

Para que se hagan una idea y como quien dice, lo mejorcito de cada casa se dio cita en ese acto. Entre la aristocracia: Francisco Fernando, emperador de Austria acompañado de la popular emperatriz Sissi; el príncipe de Gales; el príncipe de Prusia; el príncipe de Holanda, etcétera.

Es lo que los italianos llamarían quizás glitterati; los ingleses, celebrity; los estadounidenses, VIP y los españoles, alta sociedad. El caso que allí estaban todos.

Y entre ellos, y sobre todos, la emperatriz consorte de Francia, Eugenia de Montijo, que financió en parte la construcción e inauguró la nueva ruta marítima.

Ciencia y espectáculo musical
Con su permiso, voy a aprovechar esta aproximación al canal egipcio y a la emperatriz granadina, para deshacer un persistente error histórico-musical.

Es frecuente encontrar, sobre todo en blogs y foros diversos, que en la inauguración del canal de Suez, y dentro de los actos que se celebraron, se representó Aida (1871), la ópera en cuatro (4) actos del compositor italiano Giuseppe Verdi (1813-1901).

Es más. Los hay que llegan a afirmar que la faraónica obra se compuso ex profeso para la magna ocasión.

Pues bien sin ambages. Ambas afirmaciones son falsas de toda falsedad, y lo chusco es que resulta de lo más fácil de comprobar.

Lo que no es óbice para que se trate de uno de esos errores que no dejan de propagarse por la red. Precaución con las fuentes.

En realidad la música que acompañó a dicho acontecimiento no fue la ópera Aida de Verdi, sino Egyptian March Op. 335.

Realizada en 1869 por el compositor austríaco Johann Strauss hijo (1825-1899), esta marcha para orquesta formaba parte de la temporada de conciertos de verano en la ciudad de Pavlovsk, cerca de San Petersburgo (Rusia).

Y lo que son las cosas, acabó en Egipto unos meses después.

¿Cuál es la razón del origen del equívoco?
Ya sabemos que de la propagación de un bulo, tiene buena parte de culpa Internet y su sistema de transmitir la información. (Continuará)




2 comentarios :

Anónimo dijo...

porque estaba eugenia de montijo presente en la inauguracion, tenia relacion con algun familiar??







Anónimo dijo...

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