La ciencia son hechos y de la misma manera que las casas están
hechas de piedras, la ciencia está hecha de hechos. Pero un montón de piedras
no es una casa y una colección de hechos no es necesariamente ciencia.

Henri Poincaré (1854-1912), filósofo y científico francés

lunes, 10 de julio de 2017

Superpax ...sueños son (y 2)

(Continuación) Por suerte yo me hallaba en la misma sala de control desde donde SuperPax canalizaba la inmensa mayoría de las interacciones electrónicas y producciones programadas y, además, ¡recibía la energía eléctrica! De modo que la conexión principal de corriente eléctrica fue mi objetivo principal, ya que tenía fácil acceso a ella.
Pero había un inconveniente. Para llegar a ella necesitaría de unos segundos, así que debía distraer su atención. Y claro, hice lo esperado. Inserté un problema que habría mantenido ocupado durante horas a cualquier ordenador de la Tierra. A cualquiera, pero no a SuperPax.
- Una tontería, humano -masculló- ¿De veras crees que voy a esforzarme por solucionar un problema destinado obviamente a engañarme? Un poco de respeto y no ofendas mi inteligencia.de esa forma. Mientras la máquina hablaba les diré que yo me paseaba de un lado a otro por la sala, mostrándome como nervioso.
- Bueno, me has desenmascarado, SuperPax -confesé, afectando una expresión de derrota.
- Lo sé, humano. Sí, seré la dueña del mundo.
- No del todo -exclamé, dando un atlético salto y desenchufándola. Después, sólo un pavoroso silencio reinó en la sala.Y así fue como salvé al mundo. Al cabo de una intensa semana SuperPax volvió a funcionar.
Corregidas por mí mismo las deficiencias de su programación original, durante algún tiempo, todo el mundo se mostró agradecido. De hecho muy agradecidos, al menos hasta que descubrieron los ligeros cambios programáticos que había introducido.
Sí, después de todo, SuperPax estaba en lo cierto ¿Por qué tenía que ser una simple extensión del patético Consejo Mundial, especialmente cuando el Consejo podía ser una extensión de mí mismo?
Y como se habrán imaginado fue dicho y hecho. A la semana siguiente me hice coronar como Emperador, y lo primero que hice fue...”.

¡¡¡Riiiiiiiing, Riiiiiiiing, Riiiiiing, Riiiiiiiing,...!!!  Es mi despertador que como todos los días suena a las siete en punto de la mañana. Y aunque tardo algo en reaccionar, me ocurre la mayoría de los días, hoy comprendo bien pronto que todo ha sido solo un sueño.
Así que no soy ni astuto, ni inteligente, ni Emperador, ni nada de nada. Sólo ha sido un sueño y los sueños sabido es, sueños son.
Pero no todo está perdido. No. Si me doy prisa en escribirlo, lo mismo lo puedo “enrocar” para hoy mismo o mañana lo más tardar. Si han llegado hasta aquí, pacientes lectores, ya saben que lo conseguí.



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