(Continuación) Seguimos en el mismo y único reconocimiento callejero que la ciudad tiene hacia el que, quizás, es el filósofo griego más estudiado de toda la historia; uno realizado en soporte de azulejo y colocado en la fachada de un centenario centro educativo en pleno barrio de Triana, el que fue arrabal de Sevilla en la orilla de poniente del río Guadalquivir.
4.- Aristóteles concibe un universo
absolutamente pleno de cuerpos y por supuesto refuta las ideas de otros
filósofos que consideran el vacío como una realidad física, en su
planteamiento: éste no puede existir pues la materia es continua; Demócrito
y otros tantos están equivocados; y la teoría atomista es falsa al
implicar que entre átomos exista vacío. No, el vacío es
aristotélicamente imposible y lo dice su principio de autoridad.
Autoridad
aristotélica
Antes de proseguir me gustaría trasladarle una idea
acerca de la responsabilidad sobre los errores aristotélicos, y que en puridad
debería repartirse entre: él, protagonista principal; sus seguidores,
colaboradores imprescindibles; y las circunstancias que rodearon a su obra.
Para empezar, a él se deben muchos de dichos errores al confiar más en lo que creía que “debía” ser cierto, según su esquema del mundo, que en la exigible y pertinente observación directa.
No faltan pruebas de que el sabio nunca descendió a
comprobar experimentalmente sus hipótesis, de hecho y muy a menudo, fue más
brillante por las cuestiones que suscitó que por las respuestas que ofreció.
Hay hombres así.
Y a sus seguidores les corresponde otra porción de la
tarta de errores y falacias, dado el dogmatismo que desplegaron alrededor de
sus enseñanzas, de las que conviene recordar que fueron recogidas por sus estudiantes,
están parcialmente perdidas y se tomaron casi como revelación divina, durante
buena parte de la Edad Media. Estamos por tanto ante unas mentiras que se
perpetuaron durante muchos siglos.
‘Aristóteles
dixit’. En la Tierra: cinemática
Y del espacio exterior bajamos al planeta terráqueo o, como quien dice, directo del cielo a la tierra, de la que nuestro hombre también tenía su opinión formada sobre no pocas de sus características y fenómenos que se producen en ella.
5.- Por ejemplo, el de una Tierra inmóvil. Para él
no podía ser de otra forma al resultarle del todo absurdo que ésta se moviera
pues en ese caso, cuando una manzana cayese de un árbol, no caería al pie del
mismo sino a metros de distancia, exactamente los mismos que se hubiera
desplazado la Tierra mientras la manzana caía. Ad absurdum. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva,
si desean ampliar información sobre ellas.
[**] El original de esta entrada fue
publicado el 12 de junio de 2023, en la sección DE CIENCIA POR SEVILLA,
del diario digital Sevilla Actualidad.
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