
Lo superficial y lo volúmico se mezclan. Como si la realidad surgiera de la nada. Un mundo aislado y enigmático ¿Imposible?
Para colmo, el papel del que surge todo está fijado a la superficie mediante chinchetas. Es decir, las manos son una aparición que pintan ¡Ahí es nada!
Escher, un nombre a recordar en esto de la geometría y la perspectiva.
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