Es evidente que para contestar a esta cuestión, la Ortografía -cuerpo de conocimientos que se limita a establecer determinadas normas para escribir correctamente, y no a analizar la estructura de la oración ni sus funciones-, se ve incapaz.
Hemos de tirar de otro saber lingüístico, la Gramática, entendida como el estudio de las reglas y principios de una lengua, que rigen la forma de usar y organizar palabras en una oración.
Por ella sabemos que el vocablo “gramática” proviene del latín grammatica que, a su vez, deriva del griego gramma. Que es como se designaba a las letras del alfabeto. Curioso.






































