viernes, 30 de octubre de 2026

Octubre, 2026. Segundo cambio horario (4)

(Continuación) No en vano el cambio puede implicar alteraciones del sueño, irritabilidad, falta de concentración o fatiga crónica como consecuencias de la alteración del famoso ritmo circadiano, para los que los profesionales de la salud sugieren una serie de pautas conductuales a fin de minimizar sus efectos.

Sobre todo, realizar una anticipación gradual por medio de pequeños cambios progresivos, en los horarios de sueño y comidas desde unos días antes del domingo; digo que puede implicar porque no son pocas las personas que afirman no sentir, en absoluto, ninguno de esos efectos perversos. En fin.

¿Horario de verano o de invierno?

Una indecisión por establecer un horario fijo que nos lleva a seguir moviendo las manecillas del reloj año tras año y que tiene como excusa principal para hacerlo una derivada de la era industrial: el ahorro energético.

Un argumento que en los últimos años los expertos han comprobado que no es tal pues lo que se ahorra en luz por la tarde se gasta en calefacción por la mañana; vamos que las gallinas que entran por las que salen.

Todo apunta a que esta, ya casi, tradición parece guardar una justificación mucho más humana y que no es otra que el disenso o, cuando menos, la falta de consenso sobre sus ventajas. De hecho, ya en 2018 la Unión Europea hizo una macroencuesta en la que el 84% de los ciudadanos votó a favor de eliminar el cambio de hora para siempre.

Y el Parlamento Europeo incluso llegó a fijar el año 2021 como la fecha límite para acabar con esta costumbre, esa era la intención pro ya sabemos que el hombre propone y la pandemia de la COVID-19 descompone. La decisión se retrasó y de aquellos polvos vienen estos lodos, desde entonces la decisión duerme en un cajón en espera de su despertar. Cambio de hora, ¿amigo o enemigo?

¿Cambiar o no cambiar la hora? Oeste europeo

Esa es la cuestión, porque existe más de un criterio a la hora de escoger de modo que los países miembros no se ponen de acuerdo sobre si quedarse permanentemente en el horario de invierno, el que más recomiendan neurólogos y expertos en sueño y beneficia a los países del oeste.

O hacerlo en el de verano, preferido de la hostelería y los amantes del 'tardeo' que beneficia a los estados del este. Y esto, como dicen de la alegría, también va por barrios. (Continuará)

[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.

 


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