[Esta entrada apareció publicada el 09 de octubre de 2026, en el semanario Viva Rota, donde también la pueden leer]
(Continuación) Y en esa línea de avance científico verniana sobre lo que antes se tildaba de exageración o fantasía de marineros, hoy ya conocemos la realidad científica que está detrás del mito o leyenda.
Se trata de una
serie de reacciones bioquímicas naturales en las que intervienen principalmente
tres reactivos: a) la sustancia simple oxígeno, O2. b)
la proteína luciferina, compuesto que actúa de combustible y almacena la
energía química que al oxidarse se transforma, emitiéndola como luz; cuando la
luciferina se oxida sus electrones pasan a un estado de alta energía (excitado)
y al volver a su estado normal (calmado), liberan esa energía excedente en
forma de fotones de luz visible, por lo general de tonos azules o
verdosos en el mar o amarillentos en tierra. c) la enzima luciferasa, que
cataliza dicha reacción cuando es agitada por el movimiento del agua.
Sí, la bioluminiscencia, esa capacidad de algunos organismos vivos para producir luz fría, sin apenas generar calor, a través de una reacción bioquímica, es uno de los fenómenos más increíbles de la naturaleza que, de hecho, puede parecer más ciencia ficción que ciencia. Pero no es así. Estamos ante un fenómeno del todo natural y hasta cierto punto aleatorio, nunca estacionario fijo, por lo que resulta del todo impredecible saber con exactitud cuándo volverá a repetirse en un punto concreto; lo que no impide, por otra parte, que sepamos cuándo, cómo y dónde es más fácil que se produzca.
Y así, aunque difícil de determinar -depende de factores
estacionales, del tipo de viento y oleaje de cada día y de la cantidad de plancton que haya en
la zona- suele ocurrir sobre todo en los meses cálidos de verano (de julio a
septiembre) y otoño (veroño), debiendo aprovechar para verlo las noches
oscuras, sin luna llena y con el mar en calma.
Se han documentado alrededor de 235 mares de ardora por todo el mundo: concentrados en el noroeste del océano Índico y cerca de Java; también se han presenciado en el sur de Portugal, en la costa de Somalia, en la Bahía Fosforescente de Puerto Rico, y en otras zonas como el sur de Australia, Costa Rica, México, Japón y España. En concreto en Galicia, Asturias, Murcia y Andalucía, en zonas costeras de Almería, Cádiz (Campo de Gibraltar, Algeciras o La Línea de la Concepción.) y más excepcionalmente en Huelva (Playa de Isla Canela, Ayamonte).
Desde el punto de vista químico la luciferina
es un tetrapirrol lineal abierto, un compuesto de fórmula molecular C33H40N4O6
y nombre IUPAC que le ahorro; por el contrario, la luciferasa, al
tratarse de una enzima, una proteína compleja, y no de un compuesto químico no
se representa mediante una fórmula sino a través de su estructura proteica
NS-LCF.
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.
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