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(6 de septiembre de 1522).

Carta de
Juan Sebastián Elcano al rey Carlos I desde Sanlúcar de Barrameda

miércoles, 24 de abril de 2013

El fin de las bombillas de alto consumo (y 2)


(Continuación) Dependiendo del número de componentes de la familia y del tipo y número de bombillas que se utilicen, podríamos estar hablando de un ahorro neto de veinticinco a cincuenta euros al año (25-50 €/año), incluido el gasto de la compra.

A nivel comunitario el ahorro alcanzaría un montante de entre cinco mil y diez mil millones de euros al año (5 000 000 000-10 000 000 000 €/año).

Sobre el ‘cómo’ del fin de las bombillas de alto consumo 
Visto ahora desde el más que importante e imprescindible papel que adopten los consumidores. El de su concienciación. Por supuesto que el cambio en un hogar de una bombilla de alto consumo por otra de bajo consumo resulta ser una medida insignificante desde cualquier punto de vista.

Otra cosa es si lo hacemos en todos los hogares y con todas las bombillas. La insignificancia de la medida pasaría a ser significancia.

Según el Instituto estadounidense de Políticas de la Tierra, dicho cambio provocaría una caída de la utilización mundial dela electricidad que permitiría el cierre de más de doscientas setenta (270) centrales eléctricas de carbón de quinientos megavatios (500 MW) de potencia cada una.

Este es el primer peldaño en la escalera de la concienciación del consumidor. El de una importante reducción de las facturas de la electricidad empleada y el recorte en la emisión de GEI.

Una escalera que tiene, claro, un segundo peldaño. Los ciudadanos pueden y deben reclamar a las instituciones responsables que propongan y promuevan medidas que apoyen este cambio bombillense. Porque conviene dejar claro un punto.

El legal cumplimiento de la normativa no significa en absoluto que los ciudadanos que tengan en la actualidad bombillas de alto consumo en sus hogares tengan la obligación de retirarlas.

Ahora bien, cuando quieran o tengan que sustituirlas, si las tienen que comprar, tan solo encontrarán las de bajo consumo.

Y como no hay dos sin tres, también hay un tercer escalón. La concienciación del consumidor no debe acabar con la adquisición de bombillas de bajo consumo. Duran más que las tradicionales, pero no son eternas. Y un día dejan de funcionar. Y cuando lo hacen hay que reciclarlas. Se debe y se puede hacer.

Así no solo se evita que sus componentes contaminen, sino que se recuperan los materiales que la forman: vidrio, metales, plásticos y mercurio, Hg (l), especialmente peligroso por contaminante. Con este fin, en España, existen casi diez mil (10 000) puntos de recogida de estos residuos. Pero no conviene magnificar.

Esta sustitución ecológica bombillera anda muy lejos de minimizar el problema de la emisión de gases de efecto invernadero. Más asequible resulta crear una conciencia de lucha ciudadana, contra el calentamiento global.

El principio de las bombillas de bajo consumo
Entre los modernos tipos de bombillas más eficientes, con los que las instituciones europeas se plantean la progresiva sustitución de las clásicas se encuentran: las halógenas ahorradoras, las fluorescentes de bajo consumo compactas de larga duración y los LED.

Sus variadas características permiten resolver, más óptimamente, las necesidades de los consumidores. Estos tipos de iluminación eficiente utilizan entre un cincuenta y un noventa por ciento (50-90%) menos de energía que una clásica para producir la misma cantidad de luz.

En particular las halógenas, equivalentes a las incandescentes en calidad de iluminación, emplean entre un veinticinco y un cincuenta por ciento (25-50%) menos.

Y las bombillas fluorescentes compactas de larga duración ahorran hasta un setenta y cinco por ciento (75%) de energía, teniendo una vida útil de entre setecientas y mil doscientas horas (700-1200 h).

Sin olvidarnos de las modernas lámparas LED, las probables sucesoras de las incandescentes por su calidez, larga duración (tiene una vida útil de hasta dos mil quinientas horas (2500 h), encendido inmediato, eficiencia y capacidad de ahorro que puede llegar en este caso al setenta por ciento (70%).

Pero ya veremos. El tiempo dirá. Y mientras lo hace, les dejo una curiosa pregunta:


¿Sabe usted cuál es la bombilla que ha durado más tiempo encendida y cuánto ha sido éste? 


1 comentario :

Juan Sagunto dijo...

Le felicito por estas entradas sobre las bombillas. Espero que las continue