El amor por todas las criaturas vivientes es el más noble atributo del hombre.

Charles Darwin (1809-1882)
, biólogo británico

viernes, 20 de enero de 2012

Héroes de la Antártida (y III)

Una historia en entredicho
(Continuación) Aunque no hay ninguna sombra de duda sobre el éxito material de la expedición de Amundsen, sin embargo, desde los puntos de vista moral y científico, esta victoria sobre Scott presenta al menos si no penumbras, sí claroscuros.

Una cuestión de ética al entender de algunos. Les doy un par de pinceladas.

Una relacionada con los animales empleados. Todo hace pensar que Amundsen llevó perros de más, con la idea de sacrificarlos y utilizarlos como alimentos.

Por el contrario Scott se negó a matar a sus ponis para sobrevivir, a pesar de la opinión de sus compañeros y teniendo, además, que llevar la avena para alimentarlos.

Otra relativa a la finalidad de la propia expedición. Hay quien afirma que Amundsen estaba obsesionado con la idea de ganar, mientras que Scott tenía un espíritu más científico.

Prueba de ello es que empleó parte del tiempo y los recursos, en obtener muestras científicas de ese territorio absolutamente desconocido para el hombre.

Claro que por otro lado también están los que acusan a Scott de ser un expedicionario, digamos, chapucero. Y de mostrar una absoluta falta de previsión que, por desgracia, terminó acabando con su vida y la de sus hombres.

En fin. Siempre hay diferentes puntos de vista para todo.

Una expedición pionera
Pero si bien la de Scott no fue la primera expedición en llegar al polo Sur, sí fue la pionera en el trabajo científico en esta región. 

Está demostrado que a lo largo de todo el recorrido, los exploradores fueron tomando muestras singulares de estas tierras, hasta ese momento inexploradas.

Por ejemplo recogieron muestras geológicas que guardaron y transportaron hasta el final de sus días. O la extravagante captura que hicieron de unos huevos de pingüino emperador.

Una tarea tan noble desde el punto de vista de la ciencia, como insensata desde el punto de vista de su propia supervivencia.

Lo hicieron en pleno invierno, cuando el día es siempre noche, y fue un auténtico milagro que alcanzasen la colonia de pingüinos emperador, cogieran tres de sus huevos y pudieran regresar sanos y salvos.

Son los mismos tres huevos que pueden verse hoy día en el Museo de Historia Natural de Londres.

Unos huevos provenientes de la fría Antártida donde se encuentra el Polo Sur. Lo que nos plantea una curiosidad: ¿En qué polo hace más frío?


1 comentario :

José Pérez dijo...

Interesante y facil de leer