La vida imita al arte mucho más que el arte imita la vida.

Oscar Wilde, escritor irlandés (1854-1900)

miércoles, 14 de septiembre de 2011

¿Es cierto que los mosquitos pican a las personas que tienen la sangre dulce?


Pues mire usted, va ser que no. No es cierta. No es exacta esta creencia popular.

En realidad los mosquitos no tienen manera de saber, de antemano, si la sangre de la persona a la que va a picar es dulce o no.

De hecho la sangre humana no es dulce, ni para los mosquitos ni para nosotros. De modo que no. Pero…

Pero como suele ocurrir a veces, en buena parte de la sabiduría popular se esconde una porción de verdad. Y así. Si la pregunta hubiera sido:

¿Es cierto que los mosquitos prefieren más a unas personas que a otras? 

Entonces la respuesta habría sido rotundamente afirmativa. Sí. Los mosquitos hembras prefieren a unas personas antes que a otras.

Pero por lo que sabemos, dicha elección,  no tiene nada que ver con el supuesto dulzor de la sangre. Diferentes estudios apuntan a que esta preferencia viene determinada por una serie de estímulos basados en diferentes factores físico-químicos.

Entre ellos podemos citar: la presencia de luz, por la que se sienten atraídas; la temperatura corporal; el dióxido de carbono CO2 del aliento; las sustancias químicas volátiles que se desprenden con el sudor, como el ácido láctico, las formas visuales, etcétera.

Una combinación de factores que es propia de cada persona y motivo de la elección mosquitense, aunque dentro de los humanos parece que “prefieren” a los niños.

Una elección que podría deberse a sus temperaturas basales y a la frecuencia respiratoria, que es más alta que la de los adultos.

Pero los humanos no somos los únicos animales dianas de sus picotazos. La lista de “victimas” es bien grande: perros, vacas, caballos, distintas aves, anfibios…

Cada mosquito tiene sus preferencias. Aunque la gran mayoría de especies prefiere a los mamíferos, y en especial al ser humano, dado que nuestra piel es más fina.

En cualquier caso, la elección no es por el dulzor sanguíneo. La culpa es del olor corporal.

Se estima que un mosquito puede “oler” la sangre humana de su cena desde una distancia de cincuenta kilómetros (50 km).

Hay un aspecto no tratado aún. Éste de carácter cuantitativo: ¿Cuántas veces puede picar un mosquito hembra?



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