Lo importante en ciencia no es tanto obtener nuevos datos,
como descubrir nuevas formas de pensar sobre ellos.

Sir William Henry Bragg, físico inglés (1835-1902)

martes, 4 de septiembre de 2018

Dinosaurios y hombres [CR-03]

¿Coincidieron estos terribles vertebrados y los seres humanos en el planeta? Es una de las preguntas con las que abría esta columna del semanario y cuya respuesta afirmativa extraída de una encuesta, presentaba un significativo y alarmante porcentaje.
Siendo como es falso de toda falsedad que dinosaurios y humanos no convivieron, ¿de dónde pudieron obtener tan falaz información? Hasta donde alcanzo a comprender, las respuestas se pueden agrupar en tres grandes categorías, de naturalezas bien diferenciadas:
a) Naturaleza cinematográfica. Sin duda, para muchas personas entre las que me cuento, las entretenidas escenas del séptimo arte en las que aparecen reptiles gigantescos y hombres prehistóricos, han configurado en buena medida nuestra visión al respecto.
Y uno de los referentes es la película Hace un millón de años (1966), de la que les confieso no recordar el nombre de ninguno de los dinosaurios que en ella salen.
La única imagen que retienen mis retinas es la de la escultural Raquel Welch, enfrentándose a los dinosaurios y vestida con un espectacular biquini de piel, probablemente el primer biquini prehistórico. Pero de nada más lo siento, además que más da, es sólo cine.
b) Naturaleza religiosa. En más de una de estas creencias, de una forma u otra, se abre una ventana a la posible coexistencia de ambas especies animales, ellos y nosotros. Total, si aceptamos que el mundo fue creado en seis días, exactamente a las 18:00 del sábado 22 de octubre del 4004 a.C., ¿por qué no iban a compartir el planeta dinosaurios y hombres?
Al fin y al cabo es solo una creencia que expuesta así, no hace daño a nadie ¿O sí? Precaución.
c) Naturaleza falaz. Es decir una impostura embaucadora, muchas veces revestida de pseudociencia con la espuria pretensión de darle cierta credibilidad científica. La protagonizan ganapanes que lo mismo montan en “caballos de troya” que en “naves del misterio”, titotatín tatín..., y se basan sólo en evidencias o lo que es peor aún, en falsas pruebas. Ojo, no se fíen de ellos. Caución.
De lo que sí se puede fiar es de lo que le diga la ciencia, único cuerpo de conocimientos ciertos, que sólo se guía del valor de las pruebas, lo que es una garantía.
Según ella los dinosaurios comenzaron a existir hará unos doscienos treinta millones (230 000 000) de años y se extinguieron hace unos sesenta y cinco millones (65 000 000), probablemente por la colisión de un asteroide con la Tierra.
Mientras que la de los homínidos arrancó hace sólo unos cuatro millones (4 000 000) de años, de forma que fue imposible de toda imposibilidad la convivencia entre humanos del paleolítico y lagartos jurásicos.
Bien, nunca convivieron dinosaurios y hombres pero, ¿podrían convivir? No se lo digo por la omnipresente saga jurásica sino por el microrrelato monterrosino: ‘Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí’.
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.

[**] Esta entrada apareció publicada el 29 de junio de 2018 en la contraportada del semanario Viva Rota, donde también la pueden leer.


1 comentario :

una roteña dijo...

¿Cuántos relojes de sol hay en Rota?