Todo el universo está en un vaso de vino.

Poema citado por
Richard Feynman, físico estadounidense (1918-1988)

domingo, 6 de mayo de 2018

‘So long, Frank Lloyd Wright’ (2)

(Continuación) Una estructura construida en la misma caída del agua, incorporada al propio paisaje y que la revista Time consideró “el trabajo más hermoso” de Wright. Poco después, el Instituto Americano de Arquitectos la designaba como “el mejor trabajo de todos los tiempos de la arquitectura americana” y era declarada Monumento Histórico Nacional en 1966.
O el Museo Solomon R. Guggenheim (1959) en Nueva York (Estados Unidos) y su novedoso diseño en espiral, que supuso una ruptura total con la arquitectura europea moderna y rectilínea que dominaba Nueva York y otras ciudades del mundo hasta ese momento.
Toda una declaración de intenciones y principios arquitectónicos de Wright, que por desgracia no pudo ver en funcionamiento ya que fue inaugurado seis meses después de su muerte.
¿Por qué le compuso Paul Simon esa canción?
Tras lo dicho no es de extrañar que Wright esté considerado como el arquitecto estadounidense más importante de toda la historia, y que su trascendencia en la sociedad de la época fuera tal que unos años después de su fallecimiento recibiera este homenaje en forma de canción.
Algo excepcional porque la verdad es que no existen muchas referencias entre la música y la arquitectura - no han llegado a ser los arquitectos, al menos hasta ahora, tan famosos como los escritores, los pintores o los actores-, pero no es menos cierto que ésta es una, y además de las buenas y más directas entre ambas disciplinas, que evidencian la enorme popularidad de Wright en los Estados Unidos.
Aunque la historia no está clara del todo parece ser que empezó con Art Garfunkel (1941) del que deben saber que de joven ingresó en la Universidad de Columbia para iniciar arquitectura, unos estudios que por cierto no acabó ya que los cambió para graduarse en Historia del Arte en 1962. Después obtuvo un master en matemáticas en 1967 e inició el doctorado en esta misma especialidad que terminó abandonando, ya que el éxito musical de Simon & Garfunkel le exigía de todo su tiempo y esfuerzo.
Y aunque abandonó la arquitectura, la arquitectura no llegó a salir del todo de él y buena prueba de ello es la sugerencia que le hizo en 1969 a la otra mitad del dúo para escribir un tema sobre el gran arquitecto estadounidense Frank Lloyd Wright, a modo de homenaje y reconocimiento.
Una sugerencia que Simon aceptó y ahí está la canción que, como el museo, el arquitecto tampoco pudo disfrutar ya que la canción fue compuesta diez años después de su muerte. Sin embargo y por suerte nosotros sí, y muchos pensamos que es un canto al arquitecto que Garfunkel admiró desde sus tiempos de estudiante. Sin embargo...
...Sin embargo
Existe otra versión para la causa y el origen de la composición musical que, aun siendo un lamento de despedida, “So long, Frank...”, no lo es en realidad por una pérdida humana, la del genio de la arquitectura, sino por una ruptura musical, la del dúo, después de una decena larga de años de colaboración. (Continuará)
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