El miedo a las alturas es ilógico.
El miedo a caer, por otro lado, es prudente y evolucionista.

Dr. Sheldon Cooper, personaje de ficción de la serie The Big Bang Theory.

lunes, 14 de marzo de 2016

A propósito del vacío

(Continuación) No obstante hay que hacer una puntualización y sigo con la vacuidad espacial.

El hecho de que estas cifras en términos relativos sean aparentemente insignificantes, no significa que en términos absolutos lo sean.

Dado el inconmensurable tamaño que tiene el espacio que separa unas galaxias de otras, el valor de la cantidad de materia que contiene se vuelve astronómico.

Se estima que el valor total de la masa de los átomos intergalácticos, podría sobrepasar el de las todas las estrellas y galaxias juntas, en más de un cincuenta por ciento (50 %). Y eso es mucho, pero mucho.

Tanto que son unas cifras que no se pueden desdeñar a la hora de estudiar y comprender la evolución del universo a lo largo del tiempo. Desde su inicio con la gran explosión, el Big Bang, hasta la actualidad.

Luego no. Ni existe el vacío, ni es correcta la expresión de espacio vacío, ya que éste no existe. Ahora lo tenemos demostrado de forma teórica y comprobado empíricamente.

Horror vacui
Lejos queda por tanto la física aristotélica y ese su aserto de que la naturaleza aborrece el vacío, que tan fecundas discusiones propició durante la revolución científica de siglo XVII.

A modo de anécdota recordar aquí al matemático Blaise Pascal (1623-1662), su principal oponente, cuando en tono irónico responde ante tal afirmación: “¿Y lo aborrece más en París que en Chamonix?”.

De forma maleva el francés aludía al diferente espacio vacío que se producía, en un mismo barómetro de mercurio, al situarlo en estas dos ciudades.

Naturalmente la altura que tomaba el metal líquido era distinta, debido a la diferencia de altitud entre las dos ciudades, lo que implicaba desigual presión atmosférica.

En fin, habría mucho que hablar al respecto, porque lo cierto es que no todos tenemos estamos en condiciones de decir lo que él. Ya saben: “Tengo un cuñado y puedo utilizarlo” (1648).

Y zanjado el asunto del vacío, mejor dicho de su inexistencia, pasamos a la siguiente cuestión planteada. Ya me han leído en más de una ocasión, sobre una inexorable ley en las ciencias.

Esa según la cual una respuesta dada, lejos de zanjar un asunto, lo que hace es generar al menos dos o tres preguntas más. Es que no falla, los humanos científicos son ante todo curiosos.

Ahora que lo digo, vistas así, qué distinta es la ciencia de la creencia, tan crédula ella.

Me refiero claro al fenómeno de la gravitación o mejor dicho a la ausencia de gravedad, y si ésta guarda alguna relación con el vacío, o mejor dicho con su inexistencia.

¿Qué es la ausencia de gravedad? ¿Existe?








No hay comentarios :