lunes, 7 de enero de 2013

Rita Levi-Montalcini. Una mujer indomable (II)


(Continuación) Una idea fértil ya que estos trabajos constituyeron la base de sus posteriores y laureadas investigaciones. Que, sin embargo, cambiaron de escenario físico. Pasaron de un continente a otro.

Salto a los Estados Unidos 
Al término de la Segunda Guerra Mundial emigró a Estados Unidos. Ocurrió tras leer un artículo, de una aún desconocida doctora Levi-Montalcini, el prestigioso biólogo alemán y profesor de embriología de la Universidad de Washington, Viktor Hamburguer (1900-2001), que la invitó a investigar en los Estados Unidos.

Resultaba que él, también trabajaba con embriones de pollo, en sus estudios sobre el desarrollo del tejido nervioso, estas cosas suelen pasar. El caso es que Rita aceptó el ofrecimiento con los ojos cerrados, aunque sólo era por un semestre.

Era el año del Señor de 1946 y los seis meses se alargaron. Se alargaron bastante. De hecho catorce (14) años, hasta 1960.

Durante ese tiempo comprobó que si se implantaba en el embrión del pollo un fragmento del sarcoma 180, un tumor propio de los ratones, las fibras nerviosas del embrión quedaban rápidamente invadidas por él (1948).

Y que el crecimiento de los nervios era causado (1952) por una sustancia segregada por dicho tumor. Observando las diferentes etapas del desarrollo nervioso del pollo, llegó a la conclusión de que las neuronas emprenden una migración, hasta ocupar sus posiciones finales dentro de la médula espinal.

Una migración que lo más seguro era, que estuviera guiada por determinadas sustancias químicas aún no descubiertas.

En esas estaba cuando, la colaboración con el bioquímico Stanley Cohen, les condujo a un descubrimiento fundamental: las células sólo comienzan a reproducirse, cuando reciben la orden de hacerlo. Orden que es trasmitida por unas sustancias que llamaron factores de crecimiento.

Localizaron el factor de crecimiento nervioso, al descubrir e identificar una proteína, el factor de crecimiento nervioso (NGF en inglés), capaz de estimular el crecimiento de las fibras nerviosas. También desarrollaron el método para producirlo en el interior de las glándulas salivales de los ratones.

Un gran hallazgo que hizo de ambos, uno de los referentes científicos más prestigiosos de los últimos tiempos. Pero el tiempo pasa, las circunstancias cambian y la estancia en los EEUU llega a su fin. En 1960, Rita, vuelve a Italia donde crea el Laboratorio de Biología Celular.

Premio Nobel de 1986 en Fisiología y Medicina 
Por este descubrimiento recibió el Premio Nobel de 1986 en Fisiología y Medicina y, posteriormente, numerosos reconocimientos nacionales e internacionales de toda índole.

Hoy la incidencia de tumores en el cuerpo es un hecho cotidiano para la ciencia médica, pero su tratamiento no sería posible sin este descubrimiento (Continuará).


1 comentario :

Anónima dijo...

En pocos sitios se escribe sobre la mujer científica