El mal uso de las drogas no es una enfermedad, es una decisión, como pararte enfrente de un coche en marcha. Aunque también puedes llamarlo error de juicio.

Philip K. Dick (1928-1982)
, novelista estadounidense de ciencia ficción.

sábado, 19 de noviembre de 2011

El profesor Tornasol (y III)


Un autor en busca de personaje
(Continuación) Según el propio Hergé desde el comienzo, casi, de las primeras aventuras tintinescas, tuvo en mente introducir a un científico, excéntrico y distraído, como personaje secundario fijo.

Sin embargo no terminaba de encontrar un perfil físico que le terminara de gustar. De modo que el definitivo Tornasol tuvo algunos predecesores.

Cómo no recordar al egiptólogo, Filemón Ciclón, de Los cigarros del faraón o al especialista en numismática y filatelia, Néstor Halambique, de El cetro de Ottokar.

Meros bocetos ilustrativos del definitivo profesor Silvestre Tornasol, que aparecería en la página 5 de El tesoro de Rackham el Rojo publicado en 1943. Un científico sordo que ofrece a los expedicionarios un submarino con forma de tiburón.

Desde ese momento pasaría a ser un personaje fijo en casi todas las aventuras. Un científico cuyos rasgos físicos Hergé sacó, no hay la menor duda, de Auguste Piccard.

Basta mirar cualquier fotografía suya de la época para darse cuenta de dónde vino la inspiración al dibujante.

Según sus propias palabras: “El Profesor Tornasol es una versión reducida de Piccard, ya que el real era demasiado alto. Tenía un pescuezo interminable que surgía de una camisa con un cuello excesivamente grande. Hice a Tornasol un mini-Piccard, pues de otro modo hubiese tenido que agrandar las viñetas”.

Este es el tercero de los motivos de llamarlo un físico de altura

Bueno pues hasta aquí, por ahora, lo que les tenía que contar de los científicos Tornasol y Piccard ¿Con cuál se queda de los dos? 

¿Con el sordo, excéntrico y distraído Tornasol? 

¿O 
con el físico, inventor y aventurero Piccard?

A veces la realidad iguala a la ficción.

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