El mal uso de las drogas no es una enfermedad, es una decisión, como pararte enfrente de un coche en marcha. Aunque también puedes llamarlo error de juicio.

Philip K. Dick (1928-1982)
, novelista estadounidense de ciencia ficción.

martes, 15 de noviembre de 2011

El profesor Tornasol (I)

El reciente estreno de la película ‘Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio’ dirigida por Steven Spielberg, sobre el célebre cómic del dibujante y guionista belga Georges Rémi, más conocido por el seudónimo artístico de Hergé,  hace impensable que aún haya alguien, si es que en realidad lo había antes, que no sepa quién es el profesor Tornasol.

Por supuesto que sí. Es imposible no saberlo. No en vano se trata de uno de los personajes principales de este cómic, tras el propio Tintín, el perrito Milú y el Capitán Haddock.

Algo realmente sorprendente si tenemos en cuenta que, tanto su presencia como su protagonismo, no son tan acusados en las historietas como el del resto de los personajes. Sin duda hay personajes con tirón propio.

Un profesor despistado pero genial
El profesor Tornasol encarna el arquetipo del científico chiflado, excéntrico y distraído, pero genial.

Las primeras características son consecuencias directas de su sordera y ensimismamiento. La última, la genialidad, lo es del elevado nivel de sus conocimientos.

Un grado de sabiduría que, si hemos de ser riguroso, alcanza la categoría de inverosímil.

Se trata por tanto de una explosiva mezcla, ésta de excentricidad, sordera y genialidad, que le hace desempeñar diferentes roles en las aventuras. 

Desde situaciones cómicas motivadas por su deficiencia auditiva. Hasta situaciones extremas originadas por sus excentricidades.

Pasando por la genialidad de sus ocurrencias e inventos como físico e ingeniero.

Y es que no hay área del conocimiento humanístico que parezca escapar de las posibilidades del brillante profesor Tornasol. Unos inventos, la verdad sea dicha, un tanto peculiares. 

Oscilan entre lo puramente insensato y lo estrictamente sobresaliente.

Hay inventos…
Cómo no calificar de absurdo el invento de una máquina para cepillar ropa o el de una cama-armario que, recuerden, casi convierten en papilla a los que los usan.

O el de una televisión en color, eso sí, con un pequeño inconveniente. El de provocar desprendimientos de retina en todos sus televidentes.

O aquellos otros del descubrimiento del componente químico que sabotea la gasolina o el del tratamiento contra el alcoholismo. Ya me dirán.

Sin olvidarnos que el bueno de Tornasol, tiene también un punto “magufo”. Sí. Suele llevar consigo un péndulo que hace oscilar a las primeras de cambio, porque cree en la radiestesia. (Continuará)


4 comentarios :

Antonio Sánchez dijo...

Me parece muy a propósito la entrada sobre Tintín

Anónimo dijo...

no es la perrita milu es el perrito milu

Carlos Roque Sánchez dijo...

Gracias pro advertirme del desliz.

Hiperbóreo (España) dijo...

Tembién inventó las impresoras en 3-D

Pag. 26 (Tintin en el Lago de los Tiburones)

http://es.scribd.com/doc/24229965/TINTIN