‘Do it or die, or don’t try’, algo así como: “Hazlo o muere, o ni lo intentes”.

Lema del
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miércoles, 15 de febrero de 2012

Los polos de la Tierra

Ya los hemos adelantado, tenemos cuatro: dos geográficos y dos magnéticos. Mejor será que empecemos por el principio. Por los polos geográficos.

Polos geográficos
Situados en los puntos más extremos del planeta, están vinculados al eje de rotación terrestre y son inalterables.

Son los dos puntos de la superficie terrestre por donde la esfera terrestre es atravesada por el imaginario eje de rotación terrestre.

Coinciden siempre con el norte y el sur de la Tierra en términos geográficos.

Al situado en el extremo norte se le llama polo norte, boreal o ártico y al situado en el extremo sur polo sur, meridional o antártico.

Ambos tienen una latitud geográfica de noventa grados, 90º, y como en ellos coinciden todos los meridianos, su longitud geográfica es de cero grados, .

Polos magnéticos
La Tierra crea junto al gravitatorio, debido a su masa, y el eléctrico, debido a la carga eléctrica negativa que tiene en su superficie, un campo magnético, debido a la naturaleza y composición de su núcleo interno.

Un campo magnético cuyos polos no coinciden exactamente con los geográficos. El polo sur magnético se encuentra a unos 1500 km del polo norte geográfico.

En consecuencia, una brújula no apunta exactamente hacia el Norte geográfico; la diferencia, medida en grados, se denomina declinación magnética.

Además el campo magnético no es paralelo a la superficie de la Tierra en todos sus puntos;  al ángulo que forma el campo magnético terrestre con la horizontal se llama inclinación magnética.

Uso de la brújula
En los valores de estos ángulos, declinación e inclinación, está basado el funcionamiento de las brújulas, instrumentos originarios de la China que pasaron a Europa hacia el siglo XIV.

Un instrumento cuya utilización en la navegación la independizó de la referencia respecto a la posición de las estrellas, y de la proximidad a la costa. Todo un avance.

La orientación que experimentan los imanes en el campo magnético terrestre la pudo explicar, ya en 1600, el físico inglés William Gilbert (1544-1603), suponiendo a la Tierra como un gigantesco (aunque débil) imán cuyo polo Sur magnético estaría precisamente en el polo Norte geográfico y viceversa.

Por cierto que fue también el explorador noruego Roald Amundsen (1872-1928), quien alcanzó en el verano austral de 1911 por primera vez el Polo Sur, el primero en surcar el Paso del Noroeste, que unía el Atlántico con el Pacífico, y formó parte de la primera expedición aérea que sobrevoló el Polo Norte.

Todo un aventurero el tal Amundsen. Y a propósito de polo norte, ¿qué hay al norte del polo norte?