Un hombre que dedicase toda su vida a ello,
quizás lograra representarse una cuarta dimensión.

Henri Poincaré, filósofo y científico francés (1854-1912)

miércoles, 7 de enero de 2015

¿El marisco sufre al cocerlo? (1)


Y ya que hablamos de cocer, ¿sufre el marisco al cocerlo?

Quizás no haya caído en el detalle, o acaso no se haya percatado de los movimientos de los animales al introducirlos en el líquido hirviendo. Incluso es posible que, a pesar de lo leído y visto, tampoco se plantee que es ésta una temática que le preocupe.

Una postura que no está ni bien ni mal. Entiéndanme por dónde voy. No está aquí uno para hacer juicios de valor, a estas alturas del blog. Dios me libre.

Sólo les diré una cosa, para cuando el crustáceo está vivo, y por si consideran que cocerlo podría ser una crueldad. Hay quienes piensan que existe una alternativa a la de cocerlos vivos.

Muriendo de frio
Una que estaría en el otro extremo, ya que consistiría en matarlos de frio, en vez de calor.

Como lo están leyendo. Un método sencillo llevado a cabo con el simple gesto de introducir a los animales en el congelador, hasta que se mueran. Así de elemental.

En su opinión -y a ojos vistas, los de ellos claro- se trata de un sistema sacrificador, mucho menos doloroso que el de quemarlos. Dónde va a parar, dicen. Aunque sobre este detalle del dolor, por lo que tengo leído, existen discrepancias.

Así que usted mismo.

Y es que hay que ser cuidadoso porque, sabido es, que el diablo mora en los detalles. Aunque no conviene olvidar que la verdad (casi) siempre se encuentra en los grises.

De ahí que sea conveniente ir a una fuente de conocimiento cierta para posicionarse, como dice aquél de la tele.

¿Qué dice la ciencia sobre el sufrimiento del cocedero marisqueril?

Desde el campo de la ciencia más o menos encargada de estos menesteres, los neurólogos distinguen tres niveles graduales en este tipo de percepción, cualitativa y cuantitativamente diferenciados; los denominan nocipercepción, dolor y sufrimiento.

La ciencia de la percepción: Nocipercepción
La nocipercepción o nocicepción es un proceso neuronal por el que se codifican y procesan aquellos estímulos que, potencialmente, pueden resultar dañinos para los tejidos.

Es generado por los sistemas nerviosos periférico y central, como reacción a dichos estímulos y la experimentan todos los animales, incluidos los seres humanos.

Y así por ejemplo son las terminaciones nerviosas, nociceptores, que tenemos bajo nuestra piel, las encargadas de transmitir una señal, a lo largo de nuestra médula espinal, hasta el cerebro cuando tocamos un plato que está, por decir algo, demasiado caliente.

Se trata de una percepción que puede ser nociva para el organismo, por lo que éste reacciona de forma mecánica retirando la mano.

La ciencia de la percepción: Dolor
La nocicepción puede llegar a activar otras respuestas autónomas en los seres vivos, que conduzcan al siguiente nivel de percepción, la experiencia del dolor.

Aunque para ello es imprescindible un requisito fisiológico: que esos animales estén dotados de un sistema nervioso central.

El dolor es una experiencia sensorial y emocional, quiero decir con esto que es subjetiva, por lo general desagradable y asociada a una lesión tisular (de los tejidos de los organismos), relativo a ellos o expresada como si ésta existiera.

Les decía que el dolor es subjetivo, a diferencia de la nocicepción que no lo es, y eso es algo que cualquiera sabe. Hasta un niño intuye que no hay mayor dolor que el que siente uno, aunque sea el que le produce el pellejillo de una uña de la mano derecha.

Que es muy pequeño, me dice usted. Ya, pero a quien le duele es a él. Por eso es el mayor.

La ciencia de la percepción: Sufrimiento
Y como último estadio está el sufrimiento. Una sensación originada por cualquier situación que someta a un sistema nervioso hasta el desgaste.

Un sufrimiento puede ser motivado tanto por causas físicas como emocionales o psicológicas y siempre, siempre, tiene lugar en un cierto grado de consciencia. (Continuará)




2 comentarios :

un sevillano dijo...

Muy irónica la cita de hoy. Se nota que es usted un escéptico

Anónimo dijo...

La única alternativa ética es dejar a los animales en paz, ellos tienen derecho a vivir.