Las leyes de la matemática no son meras invenciones o creaciones humanas. Existen independientemente del intelecto humano.

M.C.Escher
, artista neerlandés (1898-1972)

viernes, 9 de diciembre de 2016

Mujer y ciencia. Segregación horizontal

Lo adelantábamos en una de las entregas anteriores, en lo que respecta a la mujer en el mundo de la ciencia, existe una doble segregación de género: una horizontal y otra vertical.

Segregación horizontal
En términos generales la horizontal es una de las formas de segregación que las personas, mujeres y hombres, encuentran en su vida laboral sea cual sea ésta. Nos referimos con esta expresión a las dificultades que en el trabajo encuentran para acceder a determinadas profesiones.

Algo que se puede verificar fácilmente tanto en la predominancia de las mujeres hacia los sectores tradicionales feminizados, como en la dificultad de las mismas para acceder a cargos generalmente estipulados como “masculinos”.

Pero aunque sea menos frecuente, también los hombres encuentran dificultades en el acceso a profesiones, cargos u ocupaciones considerados como típicamente femeninos.

Y así, enfermería, auxiliares administrativos o, que les digo, ser reconocidos como amos de casa.

Bueno pues tres cuarto de lo mismo se puede decir que ocurre, en el mundo de la ciencia para las mujeres. Existe una segregación horizontal que hace que en ciertas ramas científicas, las experimentales, ingenierías, etcétera siga habiendo pocas mujeres.

Según datos recientes del Ministerio de Educación, el cincuenta y cuatro por ciento (54 %) del alumnado universitario son mujeres, pero éstas tan sólo representan el veinticinco por ciento (25%) de los estudiantes de ingeniería y arquitectura.

¿Cómo lo ve? ¿Cuál se imagina que puede ser la razón de tal discrepancia de cifras?

‘Talento innato’
Me imagino que no lo verá bien, e intuyo que no se imagina una razón clara.

No le extrañe porque, por lo investigado, no parece existir una sola causa, lo suficientemente clara, como para explicar esta segregación horizontal.

Y a los sesgos ya comentados, que guardan relación con los prejuicios diferenciales observados, tanto en el medio académico como en la sociedad en su conjunto, se ha añadido uno totalmente falaz y carente de ninguna prueba científica.

Se ha llegado a sugerir de manera sutil que podría haber diferencias innatas entre las capacidades de hombres y mujeres ¡Qué me dicen!

Y si bien es cierto que de forma taimada, empiezan diciendo que ambos sexos tendrían las mismas capacidades por término medio, acaban admitiendo que los hombres podrían tener una distribución estadística más amplia en estas capacidades.

Es decir que en el extremo superior de la campana de Gauss de turno, encontraríamos más hombres muy capaces para la ciencia y la tecnología que mujeres.

Lo que por supuesto no es cierto, pero ahí está la segregación horizontal a causa de este parámetro.

Al que por cierto pone nombre, talento especial o innato, un estudio de las universidades de Princeton y de Illinois, publicado el año pasado en la prestigiosa revista 'Science'.

En él sus autores apuntaban a que no pocos profesores e investigadores piensan que, además de inteligencia y trabajo duro, hace falta eso, un talento especial o innato para enfrentarse con éxito a su materia. (Continuará)




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