El pensamiento no es más que un relámpago
en medio de una larga noche. Pero ese relámpago lo es todo.

Henri Poincaré (1854-1912)
, filósofo y científico francés.

miércoles, 22 de junio de 2016

Elevando la vista al cielo estival

(Continuación) Dos motivos les decía.

Uno. La órbita de la Tierra alrededor del Sol no es circunferencial sino elíptica. Y dos, el eje de la Tierra está inclinado en una dirección que nada tiene que ver con el eje de dicha elipse.

Dos factores que conllevan a que el reloj solar y nuestros relojes humanos, que están basados en un Sol medio ficticio, estén desajustados.

Y así, el día en el que el Sol salió más pronto fue el 14 de junio, mientras que el día en que el Sol se pondrá más tarde será el 27 de junio.

Luego no coinciden. Por lo que no los podemos computar juntos a la hora de echar las cuentas del día más largo.

El día más largo del año es el del solsticio de verano que, lógicamente, tiene la noche más corta.

Mirando al cielo de noche
Para una mejor observación en el cielo nocturno de algún fenómeno astronómico de interés, bien sea de los predichos (eclipses) o no (nuevos cometas), y para cualquier época del año, deberemos escoger, preferiblemente, fechas cercanas a la Luna Nueva o Novilunio.

Unas fechas que este verano caerán en el 4 de julio, 2 de agosto y 1 de septiembre.

En esas noches más oscuras que las demás se puede intentar ver nebulosas de emisión, como la Laguna, Omega o la Trífida, y nebulosas planetarias como el Anillo en la constelación de Lira o las Pesas en la Raposa.

Con prismáticos también se pueden ver las lunas más brillantes de Júpiter, cuando el planeta sea visible claro, e incluso realizar un recorrido por la franja estrellada que constituye la Vía Láctea.

Claro que también podemos observar a nuestro satélite solo que entonces, por razones obvias, escogeremos las noches de plenilunio o Luna Llena.

En esas luminosas noches y con grandes prismáticos o un pequeño telescopio, dotados eso sí de un filtro lunar adecuado, se puede observar y con gran detalle el relieve de la Luna.

Una magnífica forma de hacerlo puede ser observándola cada noche, mientras va aumentando su iluminación; así podrá apreciar cómo van apareciendo, en cada sesión, nuevos accidentes orográficos.

Y del satélite al astro. De la Luna al Sol.

Actividad solar
De la actividad solar, ya saben, ese fenómeno de nuestro astro caracterizado por la presencia en su superficie de manchas, fulguraciones y protuberancias, y que en la Tierra produce alteraciones en la propagación de las ondas de radio y una mayor presencia de auroras polares, pues de eso ya les digo que casi lo de siempre.

O sea más de lo mismo.

La actividad sigue un periodo de aproximadamente once (11) años, y está asociada al ciclo magnético del Sol.

En la actualidad nos encontramos en el ciclo solar número veinticuatro (24) que comenzó en diciembre de 2008 y alcanzó su máximo en abril de 2014.

Según las estimaciones realizadas por NOAA y Space Weather Prediction Center, durante este verano el número de manchas solares seguirá decreciendo, alcanzando valores comprendidos entre 28 y 51.



1 comentario :

Anónimo dijo...

Tenía entendido que la noche más corta era la de San Juan ¿No es así?