La balanza no distingue el plomo del oro.

Anónimo

martes, 14 de diciembre de 2010

Kronos, siempre Kronos (I)

“Cuando escuche la señal serán las once horas, diez minutos y cinco segundos”.
De todos es conocida esta forma de referirse al paso del tiempo, en ese uso diario que hacemos de él.

Sin embargo, y por muy familiarizado que estemos con ella, ¿significa que sabemos y comprendemos lo que es el tiempo en realidad?
Yo la verdad no lo sé. Más bien creo que no.

Tengo para mí que en realidad, la respuesta a esa pregunta sobre qué es el tiempo, no le interesa a mucha gente.

Y no. No le sabría decir el porqué.
De lo que sí tengo certeza es de que hay algo que nos preocupa a todos. Pero no está relacionado con el tiempo, sino con su paso (el tiempo irreparable huye). Con su discurrir. Con su temporalidad.
Con el intervalo de tiempo que transcurre entre distintos momentos nuestras vidas. En definitiva, es la cantidad de tiempo vivido el que importa.
Lo que no resulta menos inquietante que el propio concepto de tiempo, ya que no hay una forma única de medirlo.
Y es que existen distintas formas de temporalidad, o lo que es lo mismo, que no siempre vivimos el paso del tiempo del mismo modo.

Tal como lo veo, existen dos grandes categorías de tiempo.

Dos clases de tiempo. Tiempo subjetivo
Existe un tiempo que llamamos subjetivo. Es el tiempo del que decimos que nos parece que está lleno o vacío de sensaciones. Ése que transcurre unas veces con vertiginosa rapidez y otras con desesperante lentitud.
Y tengo para mí que no son expresiones vagas y triviales, sino formas vivenciales comprobables. Se trata de un tiempo psicológico del que, incluso, se pueden averiguar factores, condiciones y variables de las que depende el que discurra con lentitud o rapidez. Que nos resulte lleno o vacío.
Cómo no recordar cuasi eternas, las horas de estudio que permanecíamos en el colegio después de la jornada escolar.

O lo espantosamente largos que nos resultaban los minutos que precedían a un regalo o a una fiesta.

O qué decir de esa noche del cinco de enero que nunca se acababa. Y por supuesto. Cómo no citar lo rápido que pasaban las vacaciones, o lo cortas que se hacían las tardes cuando nos divertíamos jugando.
Es el tipo de tiempo del que habla William Shakespeare
“El tiempo transcurre con diversos ritmos en diversas personas. 
Yo te diré con quién anda el tiempo, con quién trota, con quién galopa y con quién permanece inmóvil”. (Continuará)

2 comentarios :

English sir dijo...

Carlos, ¿Ha visto usted una película que se llama Event Horizon (Horizonte final, en castellano)
En ella hablan de un tal motor capaz de plegar el espacio. Y yo le hago una pregunta al respecto, ¿Existen el espacio y el tiempo? Quiero decir que si existen físicamente y no como algo meramente conceptual, como algo que decimos para nombrar diferentes situaciones. Mi opinión como aficionado a la materia e ignorando las posturas relativistas es que, al menos el tiempo no existe, por muy aventurada que sea dicha opinión. Y mis motivos para pensar en ello son que la única diferencia existente entre ahora y el momento en el que fallezca será que mi cuerpo estará totalmente deteriorado por los cambios químicos (en el caso de que muera por oxidación) producidos. Por tanto, la única diferencia de lo que podría ser llamado año 5.000 a.C. y ahora son los cambios químicos producidos en el ambiente, por lo que llego a la conclusión de que el tiempo es necesario como forma de medición pero no existe físicamente, solución que por cierto contradice muchas cosas que conozco y que por tanto probablemente me encuentro equivocado. Me gustaría que me diese su opinión sobre el tema, ya que creo que (según veo en Google) no hay una respuesta clara aparte de la relación relativista espacio-tiempo.

Un saludo,

David.

Carlos Roque Sánchez dijo...

Hola David perdona el retraso en contestarte.
No. No he visto la película (la buscaré en las vacaciones) y temo no poder ayudarte en lo que me pides.
Si acaso aquello de que el tiempo es un invento de la humanidad y el espacio el palacio de los dioses.
Como ves es más bien poco.
Gracias por tus comentarios.