No hice nada por accidente, ni tampoco fueron así mis invenciones.
Ellas nacieron del trabajo.

T. A. Edison
, inventor estadounidense (1847-1913)

lunes, 7 de marzo de 2016

La homeopatía suspende (también) en Barcelona

Es la noticia con la que nos desayunábamos hace un par de días.

La que para algunos pasa por ser la mejor universidad de España, resulta que ha cancelado un curso de posgrado que impartía sobre esta falsa ciencia. La razón no es otra que por “falta de base científica”, según informan fuentes de la institución.

De modo que la Universidad de Barcelona (UB) ha retirado el polémico master de homeopatía que, con carácter bianual, se venía impartiendo desde 2004.

Y aunque la decisión se tomó hace ya un mes, en realidad el asunto colea desde hace un lustro por lo menos.

Que me conste, en el 2011 y elaborado por un grupo de expertos del Ministerio de Sanidad, Instituto de Salud Carlos III y Ministerio de Educación, se publicó un informe sobre “terapias alternativas”.

En él, de la homeopatía en concreto se concluía que no había probado, de manera fehaciente, su eficacia en ninguna indicación o situación clínica concreta. Y que los resultados de los ensayos clínicos disponibles eran muy contradictorios.

Algo que se sabía desde hace tiempo por otro lado.

Si la homeopatía, como otras falsas medicinas, da la sensación de curar es sencillamente porque muchas dolencias son crónicas y aparecen y desaparecen por sí solas.

O eso o el conocido efecto placebo. Ya saben. Cualquier sustancia puede producir un efecto favorable en un enfermo, si la toma convencido de que así ocurrirá. Puro placebo, no hay más.

Los humanos somos así, desde que somos humanos. Y de estos mimbres estamos hechos.

Siglos de controversia
Porque lo cierto es que, en los más de dos siglos de historia que tiene la homeopatía -se inventó en 1796, así que estamos en su doscientos veinte (220) aniversario-, esta falsa medicina no ha demostrado ser más eficaz que lo es una simple dosis de agua con azúcar.

Que bien visto es lo que es, un azucarillo.

La decisión de la que les hablo tomada esta semana, sobre este master universitario que imparte el Instituto de Formación Continua (IL3), está fundamentada en tres puntos:

Uno. El ya citado dictamen de la Facultad de Medicina, que asegura que no hay pruebas científicas de que la homeopatía funcione.

Dos. Las dificultades, casi imposibilidades diría yo, que estos estudios tienen para que les reconozcan acreditación de título universitario, tanto por parte de las autoridades educativas autonómicas como de las centrales. Así como por el sistema de salud del Ministerio de Sanidad.

Tres. Las quejas recibidas tanto por parte del profesorado como del alumnado de la UB, dado el más que evidente carácter pseudocientífico de la homeopatía.

Al parecer un alumno de la Facultad de Química de esta universidad realizó, hace cinco meses, una petición en la web Change.org solicitando al rector “la eliminación de la homeopatía en la Universidad de Barcelona”.

Y parece que la idea cuajó pues en poco tiempo, hasta 1290 personas firmaron su manifiesto contra este máster “que no está apoyado por la evidencia, carente de metodología científica, criticado y catalogado como una estafa por toda la comunidad científica”. O sea. (Continuará)




1 comentario :

Anónimo dijo...

Vaya sacadinero que es el rollo este de la homeopatía