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Continuación) Pero tampoco le faltan países detractores, que no ven este segundo adicional con buenos ojos.
Y es que, como todo en esta vida, presenta ventajas e inconvenientes. No hay duda alguna que, esto que llamamos
tiempo, es un asunto complejo. Y el hombre lo sabe. No desde que es hombre, no. Pero sí desde los tiempos de
San Agustín,
Padre de la Iglesia.
Abro paréntesis sobre la complejidad.
Porque si se piensa bien, al fin y al cabo, de lo que estamos hablando no es más que de un segundo, de un suspiro como quien dice. Ya. Pero un suspiro que, estarán conmigo, a veces puede ser decisivo en nuestras vidas y comportarse, además, como un prisma con muchas caras, al que atraviesa la luz.