(Continuación) Una idea novedosa sin duda, vuelvo a la de Feynman y su partón, pero no original del todo pues en realidad, y escrito a vuela tecla, recuerda bastante a otra emitida solo un lustro antes y que contiene otro término no menos curioso, cuark.
O la forma inglesa ‘quark’, muy
extendida si bien la Real Academia Española (RAE) recomienda la
adaptación gráfíca cuark por estar adaptada a la fonética del idioma
español. En cualquier caso, una palabra que nos suena de la física bachillera,
en su capítulo de partículas fundamentales y elementales y que le pongo, de
manera sucinta y a los efectos que nos traen, negro sobre blanco.
El término ‘quark’ fue propuesto en
1964 por el físico teórico estadounidense Murray Gell-Mann (1929-2019)
para nombrar a una de las partículas elementales reales, masivas y con
carga eléctrica fraccionaria que constituyen la materia que forma los hadrones
(protones o neutrones).
Un nombre que por cierto tiene su intrahistoria pues, según el físico y tras muchas dudas al respecto, parece ser que lo escogió después de haber leído la novela Finnegans Wake (1939) del irlandés James Joyce; en concreto tras recordar la frase “Three quarks for Muster Mark! / Sure he has not got much of a bark / And sure any he has it’s all beside the mark.”.
No, no me pregunte la razón que llevó al escritor a
plasmarla en su libro, esa es otra historia, y además le confieso que nunca he
podido con Joyce; sí, soy uno de esos letraheridos que nunca ha acabado
de leer su Ulysses, y eso que lo he intentado en más de una ocasión.
Pero como si nada.
A título de curiosidad y cambiando de tercio, Gell-Mann obtuvo en solitario el Premio Nobel de Física en 1969 ‘Por sus contribuciones y descubrimientos sobre la clasificación de las partículas elementales y sus interacciones’, a diferencia de Feynmann que lo compartió cuatro años antes, en 1965.
Más a propósito del cuark de Gell-Mann
Sí, 1969, es el mismo año que Feynmann
propone su alternativa de los partones y el hombre pisa nuestro único
satélite natural por primera vez; recuerde que hemos alunizado hasta en seis misiones
y un total de doce hombres la han hollado (1969-1972, en el Programa Apolo
de la NASA.
Y es que estas cosas, que parecen coincidencias, pasan
aunque ya sabe lo que dicen algunos, que también puede ser: causalidad,
filosófica o científica; sincronicidad “jungiana”, marchando una de
psiquiatría; espiritualidad al asunto; o, mejor, una visión más crítica y
científica.
En otro orden de asunto, el cuark es una partícula
elemental -no está formada por otras
subpartículas- de la que seguro estoy sabe que existen hasta seis (6) tipos o sabores
distintos. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.




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