[Esta entrada apareció publicada el 16 de octubre de 2026, en el semanario Viva Rota, donde también la pueden leer]
Por si no cae ahora, las Conferencias o Congresos Solvay son una serie de reuniones científicas que se celebran periódicamente desde 1911, gracias al mecenazgo del químico e industrial belga Ernest Solvay (1838-1922) quien, vaya la nota cultureta, desarrolló un procedimiento para la fabricación de carbonato de sodio al tratar con dióxido de carbono y amoníaco una solución saturada de sal común.
Y desde sus comienzos, estas reuniones han congregado a los más grandes científicos de la época, posibilitando avances importantes en diferentes campos de la física y la química, de modo que sirva este ‘Ciencia a la roteña’ como recordatorio del centésimo décimo quinto (115.º) aniversario de la primera de ellas.
Que tuvo lugar en el ‘Hotel Metropole’ de Bruselas entre el 29
de octubre y el 4 de noviembre siendo su presidente nada menos que Hendrik
Lorentz físico y matemático neerlandés galardonado con el Premio Nobel de Física en 1902.
El tema principal de la misma fue la “Radiación y los cuantos”,
abordándose la problemática que planteaba la coexistencia de las dos físicas: la
clásica, fundamentada en la Mecánica Newtoniana y el Electromagnetismo de Maxwell;
y la moderna, uno de cuyos tres pilares es la Mecánica Cuántica junto a la
Relatividad y la Teoría del Caos.
Pues bien, a esta pionera conferencia fue invitado Albert Einstein, el segundo más joven de todos los presentes (32 años) después de Frederick Lindemann con solo 25 años; entre otros miembros importantes de este primer congreso se encontraban Marie Curie o Henri Poincaré. Normal.
Lo que no lo es tanto es una anécdota fotográfica relacionada con el
señor E. Solvay, que es el segundo por la derecha de los
sentados, fácilmente identificable por su pelo y barba blanca. Si se fija, algo
llama la atención, en efecto, su cabeza resulta demasiado grande comparada con
el cuerpo y con la de los demás fotografiados.
¿Photoshop a comienzos del siglo XX? Pues algo sí, parece ser que
no podía estar presente en el momento de ser tomada la imagen y fue incluido
posteriormente en un trabajo de cuchilla y pegamento, cortar y pegar, el
photoshop de la época.
Una respuesta que deja abierta la puerta a algunas preguntas: ¿Se amplió el tamaño de la imagen para añadir al patrocinador de la reunión o acaso ya estaba previsto? Claro que, en ese caso, ¿a quién pertenece el cuerpo al que se le ha cortado la cabeza?, ¿se eliminó a algún científico?
O bien hubo un “extra” ya preparado para ocupar el espacio que, más
tarde, sería rellenado con la cabeza del químico. Espero su respuesta, aunque, la verdad sea
dicha, el trabajo cuchillero no es que sea muy evidente, si acaso, cuando ya se
conoce dónde está.
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva,
si desean ampliar información sobre ellas.
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